"Si luchas, puedes perder. Si no luchas, estás perdido".


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miércoles, 3 de junio de 2015

YONQUIS DEL DINERO

Antes vestía traje y corbata, dirigía una empresa pública y se llevaba comisiones ilegales.

El otro día apareció ante los medios en la puerta de los juzgados. Llevaba pintas de bucanero, aparentaba formas de hippie budista y dijo que ahora se dedica a su huerto y a la meditación.

Más allá del show mediático y de la autenticidad de sus declaraciones, lo que me llamó la atención de Marcos Benavent, implicado en caso de corrupción en la Comunidad Valenciana y cuyas grabaciones guardan el aviso de destapar una nueva trama de saqueos en el PP, fue esta frase:

"Yo antes era un yonqui del dinero"

Es evidente que en política, y la corrupción así lo atestigua, hay mucho yonqui del dinero, es decir, gente capaz de perder todos los escrúpulos a costa del dinero porque éste, al ser adictos a él, se ha convertido en su prioridad absoluta.

Pero más allá de la evidencia, la frase provocó que me hiciera la siguiente pregunta, que ahora quiero trasladarte a ti:

¿Es verdad que el poder corrompe?

A pesar de las diferencias de opinión, que seguro que las hay, lo cierto es que la idea de que el poder corrompe es una creencia bastante extendida en la sociedad. Sin embargo yo ahora estoy absolutamente en contra de tal aseveración, y te pondré un ejemplo para apoyar mi postura:

¿Nunca te has preguntado por qué suceden tantos casos de pederastia en la Iglesia, o en el ámbito educativo? ¿Casualidad? ¿Acaso es que los niños provocan a los curas o maestros? Afirmar eso sería enfermizo. La verdad es que, y esto lo sé porque me lo enseñaron en la facultad de psicología, los pederastas llegan a estar tan obsesionados por el deseo de tener sexo con niños que, de un modo más consciente o menos consciente, ese deseo llega a dirigir sus vidas, de manera que acaban haciéndose curas o maestros porque saben que en esos entornos van a tener más fácil el acceso a los niños.

Ahora extrapola este ejemplo a la corrupción en política.

Como diría José Mota: ¿te has dado cuenta tú también, eh?

Los políticos corruptos no se corrompen cuando llegan al poder, los políticos corruptos ya vienen corruptos de casa. Y ese acercamiento a las instituciones públicas por parte de personas adictas al dinero se viene dando desde la transición, con la consecuencia ya de sobra conocida:

La usura se ha institucionalizado.

Pero la dinámica ha cambiado en los últimos años, y las nuevas formaciones no responden al viejo patrón. ¿Por qué? Porque formaciones como Podemos y Ciudadanos nacen precisamente como una respuesta a esto. Las personas de estas formaciones son mayoritariamente gente normal, con sus profesiones y oficios respectivos, y que no pensaban dedicarse a la política, pero que se han visto en la obligación moral de hacerlo para evitar de una vez por todas que los asuntos comunes sigan delegándose en tipos y tipas sólo interesados en sus beneficios particulares.

Erradicar esa institucionalización de la usura, prioridad social que por cierto se ha convertido en imprescindible si queremos conservar el estado del bienestar, no corresponde sin embargo sólo a ellos:  es una responsabilidad sobre todo nuestra. Por eso votar a las viejas formaciones del PP y PSOE, que mantienen este paradigma viciado, es mantener un sistema corrupto e inmoral. Es un acto de mal ciudadano.

El buen ciudadano sin embargo se enfrenta a un problema nada despreciable: la fragmentación del cambio. Si queremos hacer realidad el cambio de paradigma, la solución pasa por la unión de fuerzas políticas que aunque con ideas distintas, comparten el objetivo común de erradicar este sistema corrupto. O bien: si ellos no se unen nos tendremos que unir nosotros y dirigir nuestro voto a una de esas fuerzas para que gane las elecciones.

Las encuestas ya hablaron en este sentido y llegaron a dar a Podemos como el primer partido político en intención de voto, algo antes nunca visto. Y no digo que Podemos sean más listos, más guapos y más buenos que Ciudadanos, que a lo mejor sí.

Lo que digo es que la prioridad es el cambio. Mucho más allá de ideas, medidas concretas o de las siglas. Y es una prioridad porque el dinero que es de todos y que se usa para el bien común, no puede seguir estando en manos de yonquis del dinero.

viernes, 22 de mayo de 2015

CONFRONTACIÓN


Asúmelo: nada va a cambiar después del 24-M.

Van a ganar los de siempre. Con menos mayoría, quizá necesiten pactos en algunos lugares... Muy poca factura para tanto mal que han causado.

Y esto va a ser así porque en España existen dos tipos de ciudadanos: el mal ciudadano y el buen ciudadano.

El mal ciudadano no quiere cambio. A él la corrupción, las falsas promesas, la política de amiguetes... se la sudan, o no son motivos suficientemente importantes como para cambiar su voto. Reconócelo mal ciudadano, si mañana Rajoy o Sánchez salieran en las noticias follándose a un niño, tú les seguirías votando. Por eso eres un mal ciudadano.

El buen ciudadano quiere cambio. Es sensible a problemáticas sociales como el paro, la pobreza y la desigualdad. Por ello aspira a un modelo político más justo y democrático. Pero mientras que el mal ciudadano sabe muy bien a quién votar, el buen ciudadano tiene su voto totalmente fragmentado.

Por eso van a ganar los de siempre: los malos.

Tras varios años de crisis, la hartura social ante la incompetencia de los políticos, que no sólo no sabían solucionar los grandes problemas sociales, sino que además los agravaban por su conocido afán de apropiarse de lo ajeno (lo de todos), desembocó en el 15-M. Y algún tiempo después nos dimos cuenta de que patalear servía para algunas cosas, pero no para el cambio.

Así que tras el 15-M vino Podemos. Y después de estas elecciones autonómicas y municipales, y de las generales que serán un reflejo de aquéllas, comprobaremos que la política, hoy, tampoco sirve para el cambio.

Y si queremos el cambio... Pero qué estoy diciendo, claro que no queremos el cambio. NECESITAMOS EL CAMBIO. Nuestra gente se muere en los hospitales porque no hay personal para atenderles, se muere de pena porque no encuentra trabajo, se muere de rabia porque algunos viven por encima de sus posibilidades mientras sólo hacemos esfuerzos los que malvivimos bajo el umbral de la dignidad.

Yo no quiero morirme. Que se mueran ellos. Que muera el mal ciudadano

Y para que muera, debemos entender de una vez por todas que el CAMBIO NECESITA DE CONFRONTACIÓN.

No estoy llamando a la guerra, ni a un conflicto armado ni nada parecido. Lo que digo es que los malos, los que actúan mal, y votar a partidos que roban, mienten y sacrifican a su pueblo por los intereses de unos pocos, es actuar mal: tienen que enterarse.

Ya está bien de señalar única y exclusivamente a políticos, banqueros y grandes empresarios. Y los que les votan y legitiman sus chanchullos y enriquecimiento a costa del sufrimiento de generaciones enteras que están viendo perdidos sus sueños y esperanzas, ¿esos qué?

A ése, a ese mal ciudadano que está consolidando un sistema depredador, injusto e inmoral, díselo, que se entere, que se avergüence de sí mismo, que se avergüence de ser la escoria en la que se ha convertido.

Porque ganar, van a ganar las elecciones. Pero por mi madre que se van a arrepentir de ello.

domingo, 29 de marzo de 2015

LA GENERACIÓN MALDITA

 
YO.

Yo nací en el 80. La gente de mi generación, de los 80´s y de los 90´s, no hemos visto otra cosa que gobiernos del PSOE y del PP. Y cómo nos robaban unos y nos robaban otros. Y hoy sufrimos más que nadie los efectos directos de su indecencia y de sus malas políticas: somos nosotros los que tenemos una tasa de paro de más del 50%, somos nosotros los que debemos emigrar incluso teniendo titulaciones superiores, somos nosotros los que no podemos marcharnos de casa de nuestro padres y formar una familia, somos nosotros los que observan frustrados e impotentes cómo tienen que ser nuestros padres los que den de comer a sus nietos.

TÚ.

Y Tú que naciste antes que yo, que cuando empezó a gobernar Felipe González allá por el 82 ya había conseguido trabajo y salir de casa, que en el 96 cuando comenzó su gobierno Aznar ya tenía un puesto fijo y la hipoteca pagada, Tú, te atreves a decidir sobre mi vida sin ponerte en nuestra piel. Tú que no te has visto afectado como nosotros por sus políticas te atreves a asegurar qué es lo verdadero y lo falso, qué es lo bueno y lo malo, cómodamente sentado en tu sillón, sin preocuparte de tu futuro, pero asesinando el nuestro.

Resulta irónico que los mismos que salvan a sus nietos, estén condenando a sus hijos.

El cambio, tenga las siglas que tenga, se ha convertido en nuestra necesidad, no la tuya. Y cuando hay una necesidad, surge una responsabilidad. Pregúntate Tú si cuando das tu voto a partidos que nos han mentido con falsas promesas, que nos han malgobernado, y que son corruptos, pregúntate si estás siendo responsable. Pregúntate si eres un buen ciudadano. Si eres una buena persona.

A mí y a los de mi época nos llaman la Generación Perdida. No podrían estar más equivocados, porque mi gente sabe muy bien dónde está, y por culpa de quién es.

Deberían llamarnos la Generación Maldita, porque malditos estamos, por gente como Tú.

domingo, 15 de marzo de 2015

YO, HOY, TE SEÑALO Y ACUSO





Para que haya corrupción, son tres los actores que intervienen: el que corrompe, el político que se corrompe y el ciudadano que les vota. Y tan corrupto es éste como los otros dos.


Estoy harto de oír que la culpa de la crisis es del que ha dejado la herencia o del que la ha recibido, de los banqueros o de los de los paraísos fiscales. Sí, claro que todos ellos son corresponsables de la situación actual. Pero, ¿y tú, votante del PP y del PSOE?


Estoy harto, y como estoy harto, hoy, harto de ti, te señalo y te acuso:


De legitimar con tu voto la corrupción que sufre este país de esquina a esquina.


De premiar políticas ineficaces que no obtienen resultados y que además causan sufrimiento e indignación.


De volver a confiar en aquéllos que no se cansan de mentirte y aprovechan tu voto para obtener carta blanca y hacer sólo lo que más les conviene.


Tú, ciudadano, mal ciudadano, tienes tan poca vergüenza y tanta bajeza moral como los Bárcenas o los Felipe González. Sí, Felipe González, ese héroe del socialismo que ahora es un burgués acomodado en el sillón de la directiva de una multinacional privatizada cuando él mismo era presidente. O Jose María Aznar, ¡el presidente del milagro económico!… y también un criminal de guerra, e iniciador de la burbuja inmobiliaria que agravaría las consecuencias en nuestro país de una crisis mundial. Consecuencias que aún padecemos.


¿Y ésos son tus referentes? ¿A eso te agarras para seguir votándolos?


Yo, hoy, te señalo y acuso, votante del PP y del PSOE, de ser tan indigno, miserable, insensible, ignorante y déspota como los partidos a los que votas. Sí, déspota, porque con tu voto frenas el cambio que tanto necesitamos la gente maldita de mi generación, la de los 80´s, la de los 90´s. Dos décadas perdidas, repletas de jóvenes con esperanzas que se hacen añicos. Jóvenes con títulos universitarios que se ven obligados a emigrar, jóvenes con más de treinta años que ven como la vida se les escapa en casa de sus padres y no pueden vivir con independencia,  ni casarse, ni tener hijos. Y esos padres y abuelos, que se ven obligados a criar a sus nietos. De esta pena, tú tienes culpa, tú eres responsable.


Y ojala algún día todo el peso de la justicia caiga sobre ti. Porque si somos generación maldita es porque vuestras conciencias están malditas.


Y respecto a los que no votáis a PP y PSOE pero tampoco pensáis votar a Podemos. Siempre he creído que decantarse por otras formaciones políticas que me parecen muy respetables, como IU, UPyD o Ciudadanos, era también, una opción respetable.


Hoy, reniego de esa opinión.


Hoy, en un mitin de Podemos en Málaga, mi ciudad, escuchaba a Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez, la candidata a Presidenta del Parlamento Andaluz, ¿y sabéis cuál era la palabra que más han repetido? Responsabilidad.


Con la aparición y posterior auge de Podemos, la oportunidad de cambio se ha convertido ahora en una responsabilidad de cambio. Y debemos dejar al margen preferencias políticas e ideológicas para hacer posible el fin de la corrupción y las políticas que atentan contra la ciudadanía y que tanto dolor vienen causando.


Si UPyD fuera hoy en las encuestas el partido capaz de arrebatarle el poder a las mafias que se han instalado en nuestras instituciones, os juro que, despojándome de mis prejuicios, mis convicciones y mi ego, votaría a UPyD. Pero ese partido hoy es sólo Podemos. Podemos representa hoy la oportunidad real de cambio.
 
La oportunidad nos la dan ellos. La responsabilidad, es sólo nuestra.

lunes, 29 de diciembre de 2014

GRITO RABIOSO

 
A punto de terminar un año más de prolongación de la crisis para algunos y de época de oportunidad para otros. Éste ha sido el año de la confirmación de la desigualdad, Sr. Rajoy. Sus análogos han sabido aprovechar muy bien... la oportunidad.

Y sin embargo, este año ha traído algo nuevo. Algo que empezó a germinar al mismo tiempo que se creó este blog, con el surgimiento del 15-M. Ese algo es, precisamente: oportunidad.

Pero ésta es una oportunidad para nosotros, no para ellos. Porque hay que distinguir, ya lo creo que hay que distinguir. Si no distinguiéramos no estaríamos siendo realistas, no estaríamos aceptando la realidad, realidades como que los 20 más ricos en España tienen tanto como el 30% más pobre. No estaríamos reconociendo que existen: que están ellos, y que estamos nosotros.

Por eso, ante este año nuevo y esta oportunidad que se nos presenta, quiero desearos (nos) lo mejor: que la oportunidad se convierta en CAMBIO.

A nosotros que nos quema la sangre que haya 20 familias que tengan tanto como millones de las nuestras.

A nosotros que no votamos a partidos políticos corruptos porque no estamos corruptos.

A nosotros que sí que tenemos empatía, y sufrimos cuando un parado se mata, a una familia la echan de su hogar o a un preferentista le roban los ahorros de toda una vida.

A nosotros que no miramos sólo para nuestro bolsillo y sabemos que la felicidad no viene envuelta en regalos ni dentro de sobres.

A nosotros que aspiramos a una sociedad gobernada por la mayoría y no por las élites.

A nosotros que no hay día que no soñemos con un mundo más justo e igualitario.

A nosotros, nos deseo lo mejor: coraje, orgullo y dignidad, para hacer posible ese cambio. Porque sólo será posible si lo hacemos nosotros posible.

Y a los otros, a ellos: que se mueran. El mundo estaría mejor sin vosotros. Sois asquerosos, sois repugnantes. Os lucráis con el sufrimiento ajeno. Os es indiferente que haya miseria mientras vivís en la más avergonzante de las abundancias. Me refiero a políticos del PP y del PSOE, a los grandes empresarios y fortunas, a los banqueros, a los que jugáis a la ruleta rusa de la Bolsa que os engorda la cuenta corriente al tiempo que destruye familias, a los que invertís acciones en entidades que arruinan Estados y aniquilan el planeta y el futuro de nuestros hijos, a los que votáis más mirando el interés particular, el provecho que podéis sacarle, que pensando en las necesidades del colectivo... Os deseo una muerte lenta y agónica (y natural, por supuesto, no violenta, porque nadie merece mancharse las manos con vuestra sangre). Moríos uno por uno, lenta y agónicamente, asquerosos hijos de puta.

Como veis, cojo el pañuelo de vuestra ley mordaza y me froto el escroto con él.

Mi grito rabioso es el de los de abajo (nosotros) contra los de arriba (ellos). En 2015 podemos cambiar las tornas. Y ese cambio, poderosos, significará, al menos de forma simbólica, vuestra muerte.

domingo, 2 de noviembre de 2014

POR QUÉ HAY GENTE QUE TODAVÍA TIENE INTENCIÓN DE VOTAR AL PP Y AL PSOE Y LAS CLAVES PARA DISUADIR DE ESA INTENCIÓN

¿Por qué hay gente que todavía tiene intención de votar al PP y al PSOE?

Tras black cards, gestiones nefastas del ébola y operación púnica, la pregunta que se harán muchos es cómo es posible que todavía haya gente con intención de votarlos. Y la respuesta inmediata de no pocas personas puede que sea: porque han perdido totalmente el juicio. Sin embargo éso, además de una falta de respeto, es una respuesta muy simplista, y creo que realidades complejas precisan de análisis más profundos.

El mío parte de una perspectiva psicológica (no en vano soy psicólogo, y aquí tienes otro blog en el que escribo sobre el tema). Después de todo, las personas actuamos mucho, o inactuamos, movidos por las emociones, y la psicología se encarga de ese terreno.

Encuentro que hay tres emociones principales actuando sobre la intención de voto a PP y PSOE:

1. Miedo. Un miedo que fundamentalmente nace de la ignorancia: "¡Yo voto al PP o al PSOE porque si no van a venir los comunistas, me van a quitar la casa y el coche y van a dejar el país en la ruina!".

2. Culpa. Mucha gente proviene de familias que tradicionalmente siempre han votado a PP o a PSOE y cambiar su voto ahora les supondría un sensación de traición hacia sus seres queridos.

3. Deseo. El deseo es la emoción de la alegría cuando nos imaginamos alcanzando el objeto deseado o nos percibimos ejecutando las acciones necesarias para llegar a él. A este respecto, habría que distinguir entre votantes de PP y PSOE que los votan para conseguir un beneficio directo de estos partidos (gente o colectivos cercanos al poder, como organizaciones empresariales y sindicatos). Y luego estarían los que los votan porque piensan que su programa político beneficia más a sus intereses particulares, aunque puedan favorecer menos quizá al interés general.

Desde la psicología sabemos que el miedo y la culpa, aunque emociones humanas y perfectamente aceptables, no son facilitadoras, es decir, no ayudan a generar conductas funcionales, útiles. El deseo sí facilita la acción dirigida a una meta. Pero cuando la meta es favorecerse a uno mismo aunque eso perjudique al resto, claramente identificamos una conducta egoísta que puede no ser adaptativa a la realidad del individuo, que es social.

Miedo, culpa, y entonces egoísmo, son resistencias muy, muy poderosas, y muchas personas necesitan largas e intensas horas de terapia para superarlas. ¿Se pueden vencer desde un atril, un debate televisivo, un programa político o un simple post? Veámoslo en la segunda parte de éste.

 Las claves para vencer la resistencia al cambio.

Lo primero que habrá que aclarar son las razones que tengo para tratar de disuadir a un votante del PP o del PSOE. Pongamos que tú eres uno. ¿Por qué quiero convencerte? ¿Es porque quiero cambiarte o lavarte la cabeza, por un excesivo afán de control sobre los demás, porque así me siento autorrealizado? Nada de eso, simple y llanamente es porque me interesa. Pero no porque vaya a conseguir ningún beneficio directo de partidos que no son PP y PSOE, ya que no estoy afiliado a ninguno y no conozco a ninguna persona importante de aquéllos. Mi interés no proviene del miedo, ni de la culpa, ni de un interés puramente egoísta, proviene de una motivación, un deseo que nace a partir de la detección de una necesidad no particular, sino social: la necesidad de cambio.

Esta necesidad la percibo en mí y en mis iguales a través de mi interpretación de la realidad. Mi interpretación es subjetiva, la realidad, al menos la que explico a continuación, trataré que no lo sea:

1. Interpretación: vivimos en un estado en el que se fomenta, o como poco no se corrige, la desigualdad. Realidad: somos el segundo país con mayor desigualdad de la UE según fuentes oficiales.

2. Interpretación: en España no hay casos de corrupción, en España lo que hay es una forma de hacer política que es corrupta en sí misma. No es que el sistema (la democracia) lo sea, pero sí el método que han escogido para gestionar el sistema democrático (la política que se hace). Realidad: financiación ilegal del PP durante dos décadas, casos de corrupción de los dos partidos por toda la geografía española...

3. Interpretación: la calidad de la democracia española es pésima. Realidad: un partido puede gobernar durante cuatro años a  pesar de no cumplir el programa con el que se presentó en elecciones y por el que fue votado; no hay referéndums; la ley mordaza...

Estos tres factores desencadenantes de la necesidad de cambio (recordemos: desigualdad, corrupción y baja calidad democrática) se relacionan y refuerzan entre sí y sobre todo con el segundo, que funciona como núcleo de los tres: si hay corrupción porque la forma de hacer política es atender a los intereses de particulares para conseguir beneficios personales (que así es como ha funcionado desde la transición), se deja de lado el interés general, lo que fomenta la desigualdad, ya que unos pocos, los que tienen acceso a la política, son favorecidos a cambio de que las necesidades de la mayoría sean olvidadas; si este método en esencia corrupto, se aplica, la calidad del sistema es baja porque el método corrompe el sistema.

Mapa de la corrupción

Imaginemos que estas tres interpretaciones que he hecho de la realidad nacional (que pueden ser discutidas, aunque lo que es obvio es que la corrupción y la desigualdad existen en nuestro país), son aceptadas por un votante del PP o del PSOE. ¿Significa eso que dejará de votar a estos dos partidos? No tiene por qué. Las emociones suelen imponerse a la razón; el miedo, la culpa o el deseo de satisfacer intereses puramente egoístas pueden ser más fuertes que los argumentos esgrimidos. Por eso hay que apelar a las emociones. Emociones como el orgullo, la dignidad, el sentido de justicia... Sentimientos ignorados y vejados aquí, en una forma de hacer política corrupta. Hay que decirles: "Vosotros os merecéis algo mejor". Sacad vuestro orgullo y dignidad, ¡sacadlo de una vez maldita sea!, y ganaos el cambio que necesitamos.

Sin embargo puede ser que tú, votante del PP o del PSOE, aun percibiendo la necesidad de cambio, y asumiendo, como yo lo hago, que satisfacer esa necesidad pasa por cambiar de partidos que nos gobiernan y que han mantenido la forma de hacer política corrupta, pienses que los que vengan quizá no te vayan a quitar la casa o el coche, pero sí que apliquen determinadas políticas que te perjudiquen más de lo que tú estás dispuesto a aceptar a favor del bien social. La verdad es que sólo se me ocurren dos colectivos sociales a los que la corrección de la desigualdad, la eliminación de la corrupción o la mejora de la calidad democrática no puedan favorecer: uno son los ricos (grandes fortunas, banqueros, inversores, grandes empresarios, políticos...), no en vano corregir la desigualdad pasa por acabar con la política corrupta basada en el método de los favores a este colectivo, hacer que los que más tienen más paguen, y combatir el fraude fiscal (tan común en estas élites). El otro colectivo es el de medianos, pequeños empresarios y autónomos.

Ellos precisamente son la llave del cambio. Lo explico en la última parte del post.

La llave del cambio.

Los partidos que defienden, a través de la oposición parlamentaria o de la ideación de un paquete de medidas, una nueva forma de hacer política que no esté corrompida, proponen centrar su trabajo en corregir la desigualdad, combatir la corrupción y mejorar la democracia.

Lo de combatir la corrupción y mejorar la democracia estupendo para autónomo y PYMES, pero la línea estratégica dirigida a corregir la desigualdad puede suponerles una amenaza (una resistencia psicológica), dependiendo de qué estrategias se decidan aplicar.

Tradicionalmente se ha pensado que: gobiernos de izquierda defienden los intereses de los trabajadores; gobiernos de derecha defienden los intereses de los empresarios. Esto es una falacia en cuanto parte de una premisa errónea: suponer que empresarios y trabajadores tienen intereses opuestos. Ambos quieren trabajar y ganar dinero, y ambos quieren que la empresa vaya bien para mantener sus trabajos. El interés de enriquecerse a costa de quien sea o el interés de mejorar las condiciones laborales a costa de lo que sea (incluso a costa de la propia supervivencia de la empresa) no son intereses de empresarios y trabajadores, sino de personas movidas por deseos puramente egoístas.

Al estar latente esta creencia falaz en la sociedad española, es comprensible que autónomos y PYMES piensen que su supervivencia esté en juego si se trata de corregir desigualdades a través de una política demasiado proteccionista de la clase trabajadora (empleados, pero también desempleados),  a través de políticas que precisen de medidas recaudatorias para poder ser aplicadas, como la subida de impuestos.

Sin embargo, cuidado, que se puede ser de izquierda, pero no tonto. Y cuando oigo hablar a Pablo Iglesias, Alberto Grazón, Rosa Díez o Albert Rivera (todos éstos por cierto apuestan por una nueva forma de hacer política que corrija la desigualdad, acabe con la corrupción y establezca cauces más democráticos) a mí tontos no me parecen ni un pelo. Entre quien entre en el Gobierno, no se van a volver locos. Estos líderes políticos y todas las personas que trabajan con ellos (que son muchas, o a ver si nos creemos ahora que Podemos es sólo Pablo Iglesias), saben sobradamente que la mayoría de los empleos que se crean en España provienen de los autónomos y de las PYMES, igual que lo sé yo e igual que lo sabes tú, y si no lo sabes ahí está Google que te lo puede decir.

Ni el constructor amigo del concejal de turno, ni Eurovegas, ni la Merkel van a acabar con el problema del empleo en España. Y corregir la desigualdad pasa antes que nada por crear empleo. Por eso, mientras se corrige esa desigualdad, no se puede proteger a los que viven sumidos en desigualdad estableciendo políticas que atenten contra los autónomos y PYMES, que son los que van a generar ese empleo, ¡sino todo lo contrario, favoreciéndoles!, al tiempo que se protege a los desiguales (desiguales porque no parten de la misma situación que los demás al no tener trabajo o ingresos suficientes) garantizando sus derechos constitucionales y necesidades básicas, a través de recursos que les va a proporcionar el Estado y que se van a poder crear gracias a una mayor obtención de ingresos por gravar más impuestos a los ricos y perseguir con mayor vehemencia el fraude, y gracias a detener el despilfarro público consecuencia de una forma de hacer política corrupta y poco democrática.

Acercaros a los autónomos y PYMES con este mensaje, y los millones de votos serán casi automáticos. Tienen que enterarse que cuando decimos Pueblo, a ellos también los tenemos en cuenta como Pueblo, ¡claro que sí! Y tienen que salir de ese juego de izquierdas y derechas que tan bien viene a los que mantienen una forma de hacer política basada en las corruptelas. Ésto es un juego entre los de arriba contra todos los demás. Y esta vez, vamos a ganar los demás.