"Si luchas, puedes perder. Si no luchas, estás perdido".


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sábado, 19 de diciembre de 2015

JULIA, PEDRO, ALICIA, EUSEBIO, CAROLINA...


Hace más de 4 años en esta galaxia...

Julia volvía para casa después de una dura jornada de trabajo, de un trabajo con el que apenas conseguía llegar a fin de mes, y apoyando la cabeza en el cristal del autobús, se preguntaba cómo era posible.

No muy lejos de allí, Pedro, taxista que echaba horas todos los días para ayudar a un hijo que se había quedado en el paro, se hacía la misma pregunta.

También Alicia, licenciada universitaria a la que por entonces le había salido un curro como camarera, y Eusebio, jubilado que mantenía con su pensión a su hija y sus nietos, y Carolina, que cada mañana luchaba contra el banco para no ser desahuciada, que cada noche se encerraba en el cuarto de baño para que sus hijos no la oyeran llorar.

"¿Cómo es posible?". ¿Cómo es posible tanta corrupción, cómo es posible tanta mentira, cómo es posible tanta, tanta indiferencia?

Y un día, de repente, se dejaron de hacer esa pregunta solos. Y lo que es más importante, juntos empezaron a buscar respuestas, soluciones, alternativas... esperanza. Fue el año de las plazas, de las acampadas, de las movilizaciones. Y del "¿cómo es posible?" pasamos al "¡Sí se puede!".

Hoy ese "sí se puede" está más presente que nunca. Hoy las vidas de Julia, de Pedro, de Alicia, de Eusebio y de Carolina no han cambiado mucho. Pero ellos, siguen soñando con el cambio.

#20D #SiSePuede

viernes, 22 de mayo de 2015

CONFRONTACIÓN


Asúmelo: nada va a cambiar después del 24-M.

Van a ganar los de siempre. Con menos mayoría, quizá necesiten pactos en algunos lugares... Muy poca factura para tanto mal que han causado.

Y esto va a ser así porque en España existen dos tipos de ciudadanos: el mal ciudadano y el buen ciudadano.

El mal ciudadano no quiere cambio. A él la corrupción, las falsas promesas, la política de amiguetes... se la sudan, o no son motivos suficientemente importantes como para cambiar su voto. Reconócelo mal ciudadano, si mañana Rajoy o Sánchez salieran en las noticias follándose a un niño, tú les seguirías votando. Por eso eres un mal ciudadano.

El buen ciudadano quiere cambio. Es sensible a problemáticas sociales como el paro, la pobreza y la desigualdad. Por ello aspira a un modelo político más justo y democrático. Pero mientras que el mal ciudadano sabe muy bien a quién votar, el buen ciudadano tiene su voto totalmente fragmentado.

Por eso van a ganar los de siempre: los malos.

Tras varios años de crisis, la hartura social ante la incompetencia de los políticos, que no sólo no sabían solucionar los grandes problemas sociales, sino que además los agravaban por su conocido afán de apropiarse de lo ajeno (lo de todos), desembocó en el 15-M. Y algún tiempo después nos dimos cuenta de que patalear servía para algunas cosas, pero no para el cambio.

Así que tras el 15-M vino Podemos. Y después de estas elecciones autonómicas y municipales, y de las generales que serán un reflejo de aquéllas, comprobaremos que la política, hoy, tampoco sirve para el cambio.

Y si queremos el cambio... Pero qué estoy diciendo, claro que no queremos el cambio. NECESITAMOS EL CAMBIO. Nuestra gente se muere en los hospitales porque no hay personal para atenderles, se muere de pena porque no encuentra trabajo, se muere de rabia porque algunos viven por encima de sus posibilidades mientras sólo hacemos esfuerzos los que malvivimos bajo el umbral de la dignidad.

Yo no quiero morirme. Que se mueran ellos. Que muera el mal ciudadano

Y para que muera, debemos entender de una vez por todas que el CAMBIO NECESITA DE CONFRONTACIÓN.

No estoy llamando a la guerra, ni a un conflicto armado ni nada parecido. Lo que digo es que los malos, los que actúan mal, y votar a partidos que roban, mienten y sacrifican a su pueblo por los intereses de unos pocos, es actuar mal: tienen que enterarse.

Ya está bien de señalar única y exclusivamente a políticos, banqueros y grandes empresarios. Y los que les votan y legitiman sus chanchullos y enriquecimiento a costa del sufrimiento de generaciones enteras que están viendo perdidos sus sueños y esperanzas, ¿esos qué?

A ése, a ese mal ciudadano que está consolidando un sistema depredador, injusto e inmoral, díselo, que se entere, que se avergüence de sí mismo, que se avergüence de ser la escoria en la que se ha convertido.

Porque ganar, van a ganar las elecciones. Pero por mi madre que se van a arrepentir de ello.

domingo, 29 de marzo de 2015

LA GENERACIÓN MALDITA

 
YO.

Yo nací en el 80. La gente de mi generación, de los 80´s y de los 90´s, no hemos visto otra cosa que gobiernos del PSOE y del PP. Y cómo nos robaban unos y nos robaban otros. Y hoy sufrimos más que nadie los efectos directos de su indecencia y de sus malas políticas: somos nosotros los que tenemos una tasa de paro de más del 50%, somos nosotros los que debemos emigrar incluso teniendo titulaciones superiores, somos nosotros los que no podemos marcharnos de casa de nuestro padres y formar una familia, somos nosotros los que observan frustrados e impotentes cómo tienen que ser nuestros padres los que den de comer a sus nietos.

TÚ.

Y Tú que naciste antes que yo, que cuando empezó a gobernar Felipe González allá por el 82 ya había conseguido trabajo y salir de casa, que en el 96 cuando comenzó su gobierno Aznar ya tenía un puesto fijo y la hipoteca pagada, Tú, te atreves a decidir sobre mi vida sin ponerte en nuestra piel. Tú que no te has visto afectado como nosotros por sus políticas te atreves a asegurar qué es lo verdadero y lo falso, qué es lo bueno y lo malo, cómodamente sentado en tu sillón, sin preocuparte de tu futuro, pero asesinando el nuestro.

Resulta irónico que los mismos que salvan a sus nietos, estén condenando a sus hijos.

El cambio, tenga las siglas que tenga, se ha convertido en nuestra necesidad, no la tuya. Y cuando hay una necesidad, surge una responsabilidad. Pregúntate Tú si cuando das tu voto a partidos que nos han mentido con falsas promesas, que nos han malgobernado, y que son corruptos, pregúntate si estás siendo responsable. Pregúntate si eres un buen ciudadano. Si eres una buena persona.

A mí y a los de mi época nos llaman la Generación Perdida. No podrían estar más equivocados, porque mi gente sabe muy bien dónde está, y por culpa de quién es.

Deberían llamarnos la Generación Maldita, porque malditos estamos, por gente como Tú.