"Si luchas, puedes perder. Si no luchas, estás perdido".


miércoles, 12 de agosto de 2026

LA DICTADURA DE LOS IDIOTAS




La democracia no es el poder del pueblo. Es el poder de la mayoría. Y, como dijo Robe Iniesta: "La mayoría de la gente es idiota". Por tanto, la democracia es la dictadura de los idiotas. 


Pienso que nos iría mil veces mejor bajo un régimen autoritario. Pero no cualquier régimen autoritario, claro. La cuestión es qué tipo de régimen autoritario. Porque, tradicionalmente, en los regímenes autoritarios siempre ha gobernado una élite poderosa: los más ricos (como ahora con las democracias liberales = dictaduras de los mercados) y/o los militares. El régimen autoritario con el que yo sueño para no vivir gobernados por los idiotas, o por los poderosos con la complicidad de los idiotas, es un régimen en el que la élite que ostente el poder sean los más sabios y los más buenos.


Sé que este modelo planteará dudas y problemas: ¿qué definimos, exactamente, como sabiduría (o inteligencia) y bondad?, ¿inteligencia y bondad para qué, con qué fines?, ¿cuáles serían los criterios que conformarían esos dos grandes rasgos, sabiduría y bondad, a través de los cuáles se seleccionarían a las personas más inteligentes y bondadosas de la comunidad para formar ese "Consejo de Sabios" que la gobernaría?


Sin embargo, todos esos interrogantes y problemas que surgen ahora y que, previsiblemente, aumentarían más adelante, no me parecen, para nada, insalvables, y una vez superados, sin ninguna duda, alcanzaríamos un modelo de convivencia mucho mejor que el democrático, ya que en este la gente piensa que es libre, y solo lo es en apariencia, mientras que si fuéramos gobernados, sin ninguna posibilidad de debate democrático, por las personas más sabias y buenas, en pos del bien común, es probable que muchas de las formas de opresión que hoy existen y se ejercen libremente, desaparecerían. ¡Vaya paradoja la democracia!


Además, pensadlo bien: en España (país de donde soy) resulta que hay unas elecciones. En las última ganó el PP. Pero este no obtuvo las mayorías parlamentarías suficientes, sino que lo hizo el segundo partido, el PSOE, que para poder gobernar lo está haciendo en coalición y con el apoyo en el Congreso de muchos más partidos. Pero, para sacar algunas leyes adelante, necesita la mayoría de la Cámara, y a veces esos partidos no le dan su apoyo. Pero, además, en muchas Comunidades Autónomas y municipios gobiernan la oposición, que toma medidas contrarias a las del Gobierno en las competencias que poseen, o directamente se oponen o desobedecen las leyes del Gobierno. Pero, ¡además!, es que nada de esto importa, porque al final se hace, en muchos casos, lo que dicta el Gobierno Europeo, claramente influenciado por los lobbies. Pero, ¡encima, para más inri!, resulta que un mecanismo directo de participación ciudadana, como es la ILP (Iniciativa Legislativa Popular), no sirve para nada, porque la última que se presentó recogió más de 700.000 firmas (cuando se piden 500.000), para que se debatiera en el Congreso si la tauromaquia debía seguir siendo patrimonio cultural en España (ya que si dejaba de serlo, dejaría de estar protegida y se podría abolir), ¡y se votó no debatirlo, tras más de 700.000 firmas, con la abstención del Gobierno "progresista"! ¿Democracia? ¡Democracia una polla! ¡Mierdocracia!


Y luego, ¡todavía!, se atreven a decir los occidentales de mierdaaaa (yo lo soy pero me da igual, los detesto), con ese aire de superioridad que tanto les caracteriza, que lo que hay en otros lares, como Cuba, China y Venezuela, no es democracia, es dictadura. ¡Serán hipócritas los hijos de la gran puta! Estoy convencido de que en esos sitios hay más libertades que aquí, y si no las hay, es por culpa del imperialismo yanqui y de su socio psicópata de Israel.


Cuando no se imponen restricciones a las libertades, la libertad de algunos se convierte en la esclavitud de otros. Y eso es lo que estamos viviendo en España, por ejemplo, y en cualquier país en el que el neoliberalismo se haya impuesto. Que los idiotas han malvendido nuestra libertad a los ricos y ahora vivimos presos dentro de un sistema que nos permite decir cualquier gilipollez en RRSS, pero no poder acceder a una casa o tener un trabajo digno.


Prefiero, mil veces, una dictadura de gente sabia y buena. Qué pena que, últimamente, escasee tanto. 

jueves, 19 de marzo de 2026

ABUSOCRACIA




¿Conoces el cuento del sabio y la vaquita?

Si no, lo puedes leer en este enlace. Te lo recomiendo: https://www.universal.org/es/bispo-macedo/el-sabio-y-la-vaquita/

Es un cuento muy pedagógico. Pero estoy seguro de que los neoliberales, al menos los neoliberales que lo conozcan, lo usan para pervertir su mensaje, y cogen la figura de la vaquita para compararla con "Papá Estado".

Papá Estado... A veces, me imagino que los neoliberales, a su vez, nos imaginan a las gentes de izquierda como unos vagos que nos queremos aprovechar de Papá Estado para tocarnos los genitales. Recibir sin dar. Y ahí están las "democracias liberales" (es decir, las dictaduras de los mercados) para velar por que eso no ocurra.

Pero la realidad no se ajusta para nada a sus pensamientos. Una cosa es no caer en la autocomplacencia y dependencia, para ser autosuficientes y esforzarnos, y otra cosa es un modelo de vida que, cada vez, nos pone la vida más difícil.

Antes no costaba tanto dinero, y por ende, tanto tiempo y esfuerzo, acceder a una vivienda, y ahora ni trabajando se puede. Antes, con un oficio o una carrera, era relativamente fácil alcanzar una estabilidad laboral, y ahora ni con másteres, idiomas y ofimática. Antes se podía llegar a fin de mes y ahorrar, y ahora también, pero autoexplotándote o dejándote explotar.

Eso no es meritocracia. Es abusocracia. Vivimos en la sociedad del abuso, en la que los que más tienen, más capacidad de explotación poseen sobre los demás. Porque no es el que más trabaja o el que más talento tiene el que más prospera. El dinero, en este sistema, se hace con dinero y contactos. ¿Y qué mérito tiene eso?

Los abusones, los explotadores o exprimidores, no son solo los ricos. Si un trabajador, antes, cuando sí se podía, pagó su casa en 15 años (que era la duración media de las hipotecas en décadas pasadas), ese trabajador todavía disponía de vida laboral suficiente para ahorrar y comprarse otra casa (algo, ahora, impensable). Y ese trabajador, hoy pensionista, o sus hijos, se aprovechan de haber tenido condiciones más fáciles en el pasado... ¡para sacar provecho haciéndole la vida más difícil a los trabajadores de ahora! Pero la culpa es de los jóvenes (y no tan jóvenes), que no se esfuerzan lo suficiente.

¿No lo veis claro? ¿No lo estáis entendiendo? Vivimos en un modelo socio-económico y político que, en lugar de hacernos la vida más fácil y mejorar nuestras condiciones de vida, nos lo pone mucho más difícil y nos las empeora a la mayoría, ¡porque es rentable para una inmensa minoría! Un modelo que no solo legitima el abuso, sino que se alimenta de él. No es competitividad; es explotación.

¿Y esto cómo se arregla? Con una revolución. Hay que cambiar el modelo. La democracia liberal perjudica seriamente la salud mental, porque tener que esforzarse cada vez más para tener cada vez más lejos del alcance de la mano lo que debería ser accesible para todos, es frustrante, es agotador, y provoca depresión y ansiedad. El neoliberalismo mata, se lleva por delante vidas e ilusiones.

Unión, organización, lucha No Pacifista, y revolución. No es violencia. Es autodefensa.

Y vota bien, coño. Vota bien. Que en algo eso, también puede ayudar.

domingo, 22 de febrero de 2026

ODIA Y ESTRECHA EL CUELLO DEL OPRESOR




No hace mucho escuchaba a un psicólogo decir que si tienes depresión después de un evento doloroso como la pérdida de un ser querido, quedarte sin trabajo, o la amenaza de un desahucio, es señal de buena salud mental.

Es decir, solo una persona insana mentalmente no se deprimiría frente a determinadas situaciones que nos pasan. Si de normal eres sano, lo lógico es que cuando te pasa algo muy malo, te deprimas.

También soy psicólogo y estoy totalmente de acuerdo con mi compañero.

Y, de la misma manera, pienso que es sano odiar a Israel.

Y es sano odiar a los rentistas, fondos buitres y especuladores.

Y es sano odiar a los fascistas, a los racistas, a los homófobos, a los liberales sin empatía ni responsabilidad colectiva, a los explotadores, a los abusones...

Es sano odiar a Trump, a Netanyahu, a Milei, a Ayuso...

Es sano explotar en RRSS, es sano desearles la muerte, es sano cagarse en su ascendencia y en su estirpe.

Y es sano querer acabar con todos ellos.

Y es señal de autocuidado unirse, organizarse, luchar y revolucionar.

Vivimos en un mundo cada vez más difícil de vivir. La situación de la vivienda nos indigna, los genocidios de Gaza, Cuba, El Congo, Sudán... nos traumatizan. La acumulación de riqueza por unos pocos, nos envenena. Y es normal. Y está bien. Si te sientes así, eres una persona sana.

Por el contrario, si miras para otro lado, si permaneces indiferente, trátate. Algo malo hay que no funciona dentro de ti.

Y si eres de los que apoyan el neoliberalismo, el genocidio israelí o el negocio de la vivienda, lee bien: muérete.

Porque el mundo será un mundo más sano contigo muerto.

Palabra de un profesional de la salud mental.

Pero palabra, sobre todo, de un ser humano con sangre caliente en las venas...

... y el corazón roto.

Mientras lata, ¡seguiremos dando por culo! ¡Vivan las luchas, compañerxs! ✊