Es decir, solo una persona insana mentalmente no se deprimiría frente a determinadas situaciones que nos pasan. Si de normal eres sano, lo lógico es que cuando te pasa algo muy malo, te deprimas.
También soy psicólogo y estoy totalmente de acuerdo con mi compañero.
Y, de la misma manera, pienso que es sano odiar a Israel.
Y es sano odiar a los rentistas, fondos buitres y especuladores.
Y es sano odiar a los fascistas, a los racistas, a los homófobos, a los liberales sin empatía ni responsabilidad colectiva, a los explotadores, a los abusones...
Es sano odiar a Trump, a Netanyahu, a Milei, a Ayuso...
Es sano explotar en RRSS, es sano desearles la muerte, es sano cagarse en su ascendencia y en su estirpe.
Y es sano querer acabar con todos ellos.
Y es señal de autocuidado unirse, organizarse, luchar y revolucionar.
Vivimos en un mundo cada vez más difícil de vivir. La situación de la vivienda nos indigna, los genocidios de Gaza, Cuba, El Congo, Sudán... nos traumatizan. La acumulación de riqueza por unos pocos, nos envenena. Y es normal. Y está bien. Si te sientes así, eres una persona sana.
Por el contrario, si miras para otro lado, si permaneces indiferente, trátate. Algo malo hay que no funciona dentro de ti.
Y si eres de los que apoyan el neoliberalismo, el genocidio israelí o el negocio de la vivienda, lee bien: muérete.
Porque el mundo será un mundo más sano contigo muerto.
Palabra de un profesional de la salud mental.
Pero palabra, sobre todo, de un ser humano con sangre caliente en las venas...
... y el corazón roto.
Mientras lata, ¡seguiremos dando por culo! ¡Vivan las luchas, compañerxs! ✊

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