"Si luchas, puedes perder. Si no luchas, estás perdido".


miércoles, 12 de agosto de 2026

LA DICTADURA DE LOS IDIOTAS




La democracia no es el poder del pueblo. Es el poder de la mayoría. Y, como dijo Robe Iniesta: "La mayoría de la gente es idiota". Por tanto, la democracia es la dictadura de los idiotas. 


Pienso que nos iría mil veces mejor bajo un régimen autoritario. Pero no cualquier régimen autoritario, claro. La cuestión es qué tipo de régimen autoritario. Porque, tradicionalmente, en los regímenes autoritarios siempre ha gobernado una élite poderosa: los más ricos (como ahora con las democracias liberales = dictaduras de los mercados) y/o los militares. El régimen autoritario con el que yo sueño para no vivir gobernados por los idiotas, o por los poderosos con la complicidad de los idiotas, es un régimen en el que la élite que ostente el poder sean los más sabios y los más buenos.


Sé que este modelo planteará dudas y problemas: ¿qué definimos, exactamente, como sabiduría (o inteligencia) y bondad?, ¿inteligencia y bondad para qué, con qué fines?, ¿cuáles serían los criterios que conformarían esos dos grandes rasgos, sabiduría y bondad, a través de los cuáles se seleccionarían a las personas más inteligentes y bondadosas de la comunidad para formar ese "Consejo de Sabios" que la gobernaría?


Sin embargo, todos esos interrogantes y problemas que surgen ahora y que, previsiblemente, aumentarían más adelante, no me parecen, para nada, insalvables, y una vez superados, sin ninguna duda, alcanzaríamos un modelo de convivencia mucho mejor que el democrático, ya que en este la gente piensa que es libre, y solo lo es en apariencia, mientras que si fuéramos gobernados, sin ninguna posibilidad de debate democrático, por las personas más sabias y buenas, en pos del bien común, es probable que muchas de las formas de opresión que hoy existen y se ejercen libremente, desaparecerían. ¡Vaya paradoja la democracia!


Además, pensadlo bien: en España (país de donde soy) resulta que hay unas elecciones. En las última ganó el PP. Pero este no obtuvo las mayorías parlamentarías suficientes, sino que lo hizo el segundo partido, el PSOE, que para poder gobernar lo está haciendo en coalición y con el apoyo en el Congreso de muchos más partidos. Pero, para sacar algunas leyes adelante, necesita la mayoría de la Cámara, y a veces esos partidos no le dan su apoyo. Pero, además, en muchas Comunidades Autónomas y municipios gobiernan la oposición, que toma medidas contrarias a las del Gobierno en las competencias que poseen, o directamente se oponen o desobedecen las leyes del Gobierno. Pero, ¡además!, es que nada de esto importa, porque al final se hace, en muchos casos, lo que dicta el Gobierno Europeo, claramente influenciado por los lobbies. Pero, ¡encima, para más inri!, resulta que un mecanismo directo de participación ciudadana, como es la ILP (Iniciativa Legislativa Popular), no sirve para nada, porque la última que se presentó recogió más de 700.000 firmas (cuando se piden 500.000), para que se debatiera en el Congreso si la tauromaquia debía seguir siendo patrimonio cultural en España (ya que si dejaba de serlo, dejaría de estar protegida y se podría abolir), ¡y se votó no debatirlo, tras más de 700.000 firmas, con la abstención del Gobierno "progresista"! ¿Democracia? ¡Democracia una polla! ¡Mierdocracia!


Y luego, ¡todavía!, se atreven a decir los occidentales de mierdaaaa (yo lo soy pero me da igual, los detesto), con ese aire de superioridad que tanto les caracteriza, que lo que hay en otros lares, como Cuba, China y Venezuela, no es democracia, es dictadura. ¡Serán hipócritas los hijos de la gran puta! Estoy convencido de que en esos sitios hay más libertades que aquí, y si no las hay, es por culpa del imperialismo yanqui y de su socio psicópata de Israel.


Cuando no se imponen restricciones a las libertades, la libertad de algunos se convierte en la esclavitud de otros. Y eso es lo que estamos viviendo en España, por ejemplo, y en cualquier país en el que el neoliberalismo se haya impuesto. Que los idiotas han malvendido nuestra libertad a los ricos y ahora vivimos presos dentro de un sistema que nos permite decir cualquier gilipollez en RRSS, pero no poder acceder a una casa o tener un trabajo digno.


Prefiero, mil veces, una dictadura de gente sabia y buena. Qué pena que, últimamente, escasee tanto. 

jueves, 19 de marzo de 2026

ABUSOCRACIA




¿Conoces el cuento del sabio y la vaquita?

Si no, lo puedes leer en este enlace. Te lo recomiendo: https://www.universal.org/es/bispo-macedo/el-sabio-y-la-vaquita/

Es un cuento muy pedagógico. Pero estoy seguro de que los neoliberales, al menos los neoliberales que lo conozcan, lo usan para pervertir su mensaje, y cogen la figura de la vaquita para compararla con "Papá Estado".

Papá Estado... A veces, me imagino que los neoliberales, a su vez, nos imaginan a las gentes de izquierda como unos vagos que nos queremos aprovechar de Papá Estado para tocarnos los genitales. Recibir sin dar. Y ahí están las "democracias liberales" (es decir, las dictaduras de los mercados) para velar por que eso no ocurra.

Pero la realidad no se ajusta para nada a sus pensamientos. Una cosa es no caer en la autocomplacencia y dependencia, para ser autosuficientes y esforzarnos, y otra cosa es un modelo de vida que, cada vez, nos pone la vida más difícil.

Antes no costaba tanto dinero, y por ende, tanto tiempo y esfuerzo, acceder a una vivienda, y ahora ni trabajando se puede. Antes, con un oficio o una carrera, era relativamente fácil alcanzar una estabilidad laboral, y ahora ni con másteres, idiomas y ofimática. Antes se podía llegar a fin de mes y ahorrar, y ahora también, pero autoexplotándote o dejándote explotar.

Eso no es meritocracia. Es abusocracia. Vivimos en la sociedad del abuso, en la que los que más tienen, más capacidad de explotación poseen sobre los demás. Porque no es el que más trabaja o el que más talento tiene el que más prospera. El dinero, en este sistema, se hace con dinero y contactos. ¿Y qué mérito tiene eso?

Los abusones, los explotadores o exprimidores, no son solo los ricos. Si un trabajador, antes, cuando sí se podía, pagó su casa en 15 años (que era la duración media de las hipotecas en décadas pasadas), ese trabajador todavía disponía de vida laboral suficiente para ahorrar y comprarse otra casa (algo, ahora, impensable). Y ese trabajador, hoy pensionista, o sus hijos, se aprovechan de haber tenido condiciones más fáciles en el pasado... ¡para sacar provecho haciéndole la vida más difícil a los trabajadores de ahora! Pero la culpa es de los jóvenes (y no tan jóvenes), que no se esfuerzan lo suficiente.

¿No lo veis claro? ¿No lo estáis entendiendo? Vivimos en un modelo socio-económico y político que, en lugar de hacernos la vida más fácil y mejorar nuestras condiciones de vida, nos lo pone mucho más difícil y nos las empeora a la mayoría, ¡porque es rentable para una inmensa minoría! Un modelo que no solo legitima el abuso, sino que se alimenta de él. No es competitividad; es explotación.

¿Y esto cómo se arregla? Con una revolución. Hay que cambiar el modelo. La democracia liberal perjudica seriamente la salud mental, porque tener que esforzarse cada vez más para tener cada vez más lejos del alcance de la mano lo que debería ser accesible para todos, es frustrante, es agotador, y provoca depresión y ansiedad. El neoliberalismo mata, se lleva por delante vidas e ilusiones.

Unión, organización, lucha No Pacifista, y revolución. No es violencia. Es autodefensa.

Y vota bien, coño. Vota bien. Que en algo eso, también puede ayudar.

domingo, 22 de febrero de 2026

ODIA Y ESTRECHA EL CUELLO DEL OPRESOR




No hace mucho escuchaba a un psicólogo decir que si tienes depresión después de un evento doloroso como la pérdida de un ser querido, quedarte sin trabajo, o la amenaza de un desahucio, es señal de buena salud mental.

Es decir, solo una persona insana mentalmente no se deprimiría frente a determinadas situaciones que nos pasan. Si de normal eres sano, lo lógico es que cuando te pasa algo muy malo, te deprimas.

También soy psicólogo y estoy totalmente de acuerdo con mi compañero.

Y, de la misma manera, pienso que es sano odiar a Israel.

Y es sano odiar a los rentistas, fondos buitres y especuladores.

Y es sano odiar a los fascistas, a los racistas, a los homófobos, a los liberales sin empatía ni responsabilidad colectiva, a los explotadores, a los abusones...

Es sano odiar a Trump, a Netanyahu, a Milei, a Ayuso...

Es sano explotar en RRSS, es sano desearles la muerte, es sano cagarse en su ascendencia y en su estirpe.

Y es sano querer acabar con todos ellos.

Y es señal de autocuidado unirse, organizarse, luchar y revolucionar.

Vivimos en un mundo cada vez más difícil de vivir. La situación de la vivienda nos indigna, los genocidios de Gaza, Cuba, El Congo, Sudán... nos traumatizan. La acumulación de riqueza por unos pocos, nos envenena. Y es normal. Y está bien. Si te sientes así, eres una persona sana.

Por el contrario, si miras para otro lado, si permaneces indiferente, trátate. Algo malo hay que no funciona dentro de ti.

Y si eres de los que apoyan el neoliberalismo, el genocidio israelí o el negocio de la vivienda, lee bien: muérete.

Porque el mundo será un mundo más sano contigo muerto.

Palabra de un profesional de la salud mental.

Pero palabra, sobre todo, de un ser humano con sangre caliente en las venas...

... y el corazón roto.

Mientras lata, ¡seguiremos dando por culo! ¡Vivan las luchas, compañerxs! ✊

domingo, 19 de octubre de 2025

LA LUCHA NO PUEDE SEGUIR SIENDO PACIFISTA


 

En el mundo tenemos un problema.


A ver... no, ya sé. Tenemos más de un problema. Tenemos muchos. Y bastante graves.


Pero, existe un problema principal. O, mejor dicho, un problema por el que no se soluciona el resto de problemas.


Los tipos malos tienen las armas.


Los tipos malos, que además se están poniendo de moda, porque cada vez hay más gente que vota a la mano dura para hacer frente a la "amenaza" de la inmigración o del "otro" (ya sabéis, hablo de Trump, de Netanyahu, de Milei, de Ayuso...), tienen el poder económico, las policías, los ejércitos. Una putada.


Porque, mirad, llevo años implicado en el activismo social, y en los últimos dos-tres años he estado especialmente dedicado al problema de la vivienda en España (se está dando en buena parte del mundo, en realidad), y al genocidio en Palestina (que sigue ejecutándose, tras un "acuerdo de paz" que solo legitima a los genocidas). He estado activo en RRSS, he colaborado en asambleas y acciones, he estado en las calles en decenas de manifestaciones, junto a miles de compañeros y compañeras en España, y muchos de ellos y ellas de manera bastante más activa que yo (esto depende de las circunstancias y de la voluntad de cada uno, claro). He visto como el clamor popular frente a un drama y al otro ha sido masivo, porque he formado parte de él.


Pues, bien, cuando hay tanta gente que no puede acceder a una vivienda, en este país (y en muchos otros), y tanta gente que si tiene vivienda, ya sea en régimen de alquiler y propiedad, es a costa de un empobrecimiento brutal de su vida, porque esa renta de alquiler o esa hipoteca le quita la mayor parte de su sueldo, y nos unimos, nos organizamos y luchamos, y lo que hace el Gobierno, respondiendo a ese drama y a esa lucha, no solo no soluciona el problema, sino que los precios siguen y siguen subiendo, haciendo aún más difícil la accesibilidad a una vivienda o llegar a fin de mes, generándose una fractura social de la hostia, y empobreciéndose a una buena parte de la clase trabajadora, ¿cuál es el problema? El problema es que Pedro Sánchez tiene el control de la policía y del ejército. Porque si no, otro gallo cantaría (uno rojo, pero rojo de verdad, de un rojo que Sánchez no ha conocido ni conocerá).


Cuando llevamos años, no días, no semanas, no meses, ¡años!, manifestándonos en calles, redes y espacios, denunciando que lo de Gaza es un genocidio, que la comunidad internacional debe reaccionar, que el Gobierno de España debe romper relaciones con Israel y promover bloqueos y sanciones, y se ha hecho en todas las ciudades, se ha cortado La Vuelta ciclista a España, se ha convocado hasta una huelga general, con movilizaciones, de nuevo, masivas, y no se ha hecho nada que sirva de algo, ya que el Estado Sionista y Genocida de Israel, un Estado psicópata, ha destruido toda Gaza, ha asesinado a decenas de miles de civiles, gente desarmada, muchos de ellos niños, bebés, y se firma un acuerdo de paz que legitima la ocupación y el genocidio, que da carta blanca a Israel, o a cualquier otro Estado, para volverlo a hacer, ¿cuál es el problema? Que Israel y Estados Unidos tienen dos de los ejércitos más poderosos del mundo, y que la cobarde Europa, con el cobarde Sánchez entre ellos, actúa como el vasallo, regalándoles una impunidad vergonzante. 


Esto último, lo de Gaza, lo de los palestinos y palestinas, y sus niños, que también son nuestros niños, es realmente atemorizador. El genocidio en Gaza nos toca a todos. A todos los que tenemos un mínimo de sensibilidad y empatía, que no somos todos, ni mucho menos, y que hemos quedado traumatizados de por vida, pero también a todos los que no empatizan con la masacre vil y cruel de un pueblo, ya que se está imponiendo en el mundo, de una forma totalmente visible, sin ningún tipo de esfuerzo por ocultarlo, la ley del más fuerte. Y si no, fijaos en Venezuela. No me extrañaría, para nada, que Venezuela fuera la próxima Gaza. Y que los Estados Unidos del narcisista patológico de Trump invadieran Venezuela con la excusa de que esta es una dictadura bajo el mando del gobierno ilegítimo de Maduro, tal como han hecho los yanquis en el pasado, muchas veces, siendo Irak el último ejemplo (en este caso, se usó la excusa de las armas de destrucción masiva que nunca existieron), y siempre con motivaciones verdaderamente económicas: el control del petróleo. ¿Se puede ser más hijo de puta?


Pues, bien, el problema es ese, el problema es que los hijos de puta tienen las armas, la policía, los ejércitos, y el suficiente control financiero para seguir manteniendo el mando sobre ellos. Y Europa, que también es hija de puta, elige estar en el lado incorrecto de la historia, por no enfrentarse a ellos, al igual que las insensibles e indecentes élites de los pueblos árabes, siendo estos pueblos siempre doblemente castigados, por Occidente y por sus tiranos soberanos. Putin y Jinping no es que no sean hijos de puta, pero intentan ir a su rollo, y en el caso del ruso, cuando no le han dejado en paz, ha sacado las garras (y al final siempre pagan los mismos, los inocentes, el pueblo ucraniano, en este último caso).


Con este panorama desolador, porque es desesperante y desesperanzador saber que vivimos en un mundo gobernado por monstruos (ojo, también lo son muchos de nuestros vecinos: rentistas abusones, jefes explotadores, fascistas, racistas...), la pregunta es: ¿cómo luchamos? ¿Cómo hacemos resistencia y, sobre todo, cómo conseguimos poner en juego la paz social para lograr avances sociales y obtener verdadera soberanía popular? Porque ¡estos cabrones tienen las armas!


La respuesta puede parecer fácil: ¡hagámonos con las armas nosotros! Pero, del dicho al hecho... ¿Cómo se hace eso? Haciendo lucha de guerrillas*. Pero, claro, ¿y eso cómo se hace? Porque yo no soy guerrillero, ni mucha gente, ni nadie, creo, que yo conozca. Y, aunque supongo que el guerrillero no se nace, sino que se hace, y ningún guerrillero era guerrillero hasta que empezó a serlo, ¿estamos dispuestos a serlo? ¿O solo seremos capaces de serlo cuando no quede más remedio, cuando nos veamos abocados a vivir en la calle, junto a cientos o miles de personas más, o cuando las bombas caigan sobre nuestras cabezas?


No lo sé, la verdad. O no lo sé o tengo miedo, como tú. Me da miedo hacer la guerrilla. Pero lo que sí sé es que la lucha no puede seguir siendo pacifista. De ningún modo. Porque nos mean en la cara. Sánchez se mea en nuestra cara, al igual que Europa, Netanyahu y Trump. Hacen lo que quieren con nosotros, y nos indignamos más y más, y aquí no pasa nada. Por eso, con indignación no basta. Hay que atacar. Hay que unirse, organizarse, luchar y revolucionar. 


Esa lucha y esa revolución han de ser inteligentes, han de ser estratégicas, y han de ir orientadas a hacer daño. Ojalá contar con gente que sepa crear artefactos explosivos o de gas venenoso para colocarlos en administraciones o agencias inmobiliarias y de alquiler, o en las sedes de los rentistas. Ojalá contar con expertos informáticos que puedan hackear espacios en internet de los Gobiernos y grandes corporaciones, sobre todo las sionitas y las yanquis, provocándoles un perjuicio mayor. Ojalá, como mínimo, unirnos para hacer boicot a organizaciones que son sionistas o que apoyan el sionismo o que se dedican al mal llamado negocio inmobiliario (que nunca debió ser un negocio) y a la especulación, y movilizarnos no solo para parar desahucios, sino para amenazar y atacar directamente a los banqueros y propietarios que tratan de expulsar a familias de sus casas, o a aquellos que suban abusivamente el alquiler a sus inquilinos, y obligarles, por medio de la fuerza, a dar marcha atrás, a actuar con la decencia de la que carecen, protegiendo así los intereses de la clase trabajadora, ya que los Gobiernos ni lo hacen ni están dispuestos a hacerlo.


Ojalá. No basta con indignarse y molestar cortando calles. Hay que poner la paz social en juego. Hay que escalar el conflicto. Hay que hacer daño. Tenemos que convertirnos en una amenaza para los poderosos. Pero, estos tienen a policía y ejército. Así que no es fácil. Y da miedo.


Y más miedo me da el mundo de monstruos en el que vivimos.


Y más miedo me da que no hagamos nada que sirva de algo.


Un abrazo, compañeros, compañeras, ¡y viva la revolución!  


*Las guerrillas son grupos armados que combaten mediante tácticas de ataque sorpresa y sabotaje contra un ejército regular o el poder establecido, a menudo utilizando estrategias asimétricas al no tener una estructura militar jerárquica. Se componen por combatientes, que suelen ser civiles, y buscan debilitar al enemigo hasta poder derrotarlo o forzar su retirada. La táctica es una forma de guerra de desgaste y puede involucrar tanto conflictos en zonas rurales como urbanas. 

lunes, 31 de marzo de 2025

OS HABÉIS APIJADO



Creé este blog una primavera como ahora, pero de hace ya casi catorce años. Lo hice con la intención de ser parte de un cambio. Hoy, algunas canas después, estoy más convencido que nunca de que no veré ese cambio en vida. Pero sigo plantando semillas. Y la primavera, con sus lluvias (cuando tenemos la suerte de que llueva), es buena época para plantar.


El PSOE es el equivalente en la política de España al partido demócrata en Estados Unidos, un partido social-liberal. Muy socialista, y, como ellos mismos no se cansan de decir ahora, progresista. Progresista para los derechos humanos, los de las mujeres, los de los lgtbiq+, los de los inmigrantes…, pero solo un poco menos liberales que el PP para la política laboral y económica. Para eso son bastante conservadores. 


Las personas trans están muy bien protegidas con el PSOE (y menos mal); los trabajadores (y muchos trans lo son también), abandonados. Esto es así no porque el PSOE quiera, sino porque no le echa genitales (ya sean masculinos o femeninos) ni a una Europa en su gran mayoría liberal, ni a unos mercados que amenazan con dejar de invertir y marcharse a la mínima. Creen los del PSOE que actúan con inteligencia al no desatar la furia chantajista ni de unos ni de otros. 


Sin embargo, ¿no hay alternativas a esa sumisión que practica el PSOE? Y, sobre todo, ¿no hay alternativas más inteligentes? Como, por ejemplo, la redistribución de la riqueza con más impuestos a los que más tienen (pero de verdad, no como ahora). Y si los chantajistas insolidarios, ante esa política fiscal firme con ellos, se marchan, dejarlos marchar. Para tener gente que crea acumula riqueza de esa manera tóxica, mejor que se marchen. 


Porque siempre podemos compensar las pérdidas económicas y de empleo de esas empresas y fortunas, captando otras. Otras empresas que sí sean éticas, o ayudando a su creación en España. Empresas que apuesten por un crecimiento sostenible, a nivel económico y ecológico, que respeten el entorno, a las personas y a las comunidades. Fomentar el cooperativismo. Esa es la riqueza que necesitamos y por la que el PSOE, cobarde, no se atreve a apostar, porque la otra da mejores números (según a quién). Pero también da peor tejido social. 


Ahora bien… no es toda la culpa del PSOE. Apostar por un modelo de negocios más ético y un modelo social más cooperativo y amable conllevaría sacrificios no solo para los más ricos, también para los de en medio. Y la clase media acomodada española (y del resto de Occidente), se ha acomodado tanto, se ha apijado tanto, que se ha vuelto terriblemente susceptible a cualquier pérdida de poder adquisitivo, de tren de vida, de estatus. Y no lo aceptaría. 


¿Tan trágico sería no poder comprarle a tus hijos un puto Iphone? No digo el último modelo de Iphone, digo un puto Iphone. 


¿Tan dramático sería no poder viajar dos veces al año y tener que hacerlo solo una vez, o un año sí y un año no? 


¿Tan aburrido sería no poder comer o cenar fuera todos los fines de semana, y, cuando no lleguemos a fin de mes, quedarnos en casa? 


¿Tan dependientes somos de lo externo? ¿Tan ricos en cosas y pobres de espíritu? 


Nuestros abuelos no eran así. No tenían tanto, no salían tanto, no consumían tanto, y, como ahora, a veces eran felices, cuando podían. Ah, por cierto, y no se inflaban de ansiolíticos. 


Se os llena la boca para decir que queréis erradicar la pobreza, acabar con el hambre en el mundo y estrechar desigualdades sociales y económicas, pero, a la hora de la verdad, cuando hay que hacer esfuerzos y sacrificios, os rendís a la distracción y al confort, a la seducción vacía de las cosas, a la adicción a experiencias que provocan mucho placer, pero nada de curtimiento. 


El 5 de abril salimos en toda España porque, precisamente, algunas personas en este país que tienen la suerte de poder contar con una fuente de ingresos aparte del trabajo o la pensión, por disponer de una segunda vivienda (o varias segundas viviendas), prefieren priorizar su oportunidad individual de codicia, para seguir ampliando más, todavía, su vida acomodada, frente a la necesidad social de una vivienda. Y el PSOE, por supuesto, las ampara. 


Pero nosotros, los que no tenemos tanta suerte, los que vivimos únicamente de nuestro trabajo y encima tenemos que soportar que otro trate de apropiarse de más de la mitad de nuestro sueldo, por “¡el lujo!” de vivir entre cuatro paredes y un techo, nos vamos a defender. De lo que es un abuso, de lo que es explotación, de lo que es violencia económica legitimada por jueces, tribunales, gobierno... Sistema. 


Vamos a cargarnos este puto sistema. Lo vamos a matar. Y lo vamos a volver más humano. No sé cuándo ni cómo ocurrirá, y seguramente yo no viviré para verlo, pero… estoy plantando semillas. Por favor, plantémoslas juntos.


Que ya se vuelven a sentir los aires de otra rebelde primavera. 

viernes, 1 de noviembre de 2024

EL CASO ERREJÓN


El caso Errejón es un caso más de una persona a la que la opinión pública ha juzgado, condenado y apaleado sin darle la más mínima posibilidad de defenderse.


¿Significa eso que Errejón es inocente? No. Significa que no lo sabemos. Significa que si es inocente o es culpable lo tienen que dilucidar los investigadores. Pero ya da igual. Sea inocente o sea culpable, ya se le ha castigado, el daño ya está hecho. Tanto a él como a su familia.


¡Pero si él mismo ha confesado! No. Él, tras conocerse las denuncias que estaban difundiéndose en X a través del hashtag #Errejón por la periodista Cristina Fallarás, y después de haber hablado con Yolanda Díaz, escribió una carta en la que se despedía de la política (obligado por sus compañeros de partido, claro, unos "compañeros" que también lo han condenado desde el primer momento y nunca han creído en su inocencia), y en la que explicaba someramente haber caído en actitudes machistas y de masculinidad tóxica. Nunca de agresión sexual. Luego, la presentadora Elisa Mouliaá, al ver en su casa la noticia de la carta de Errejón, le dijo a una amiga "¡Si eso me lo ha hecho a mí!", y decidió sumarse a los tweets y hacer una denuncia. Incluso Aída Nízar se subió al carro.


Y acaso, si hay tantas mujeres denunciando lo mismo, ¿¿¿debemos pensar que todas mienten y Errejón es inocente??? Si mienten o no mienten no lo sé, pero por muchas denuncias que haya sobre un mismo caso y acusando a la misma persona, eso no quita que se deba esclarecer la verdad. A mí me parece sospechoso que Mouilaá, años después de la supuesta agresión, se decidiera a denunciar justo ahora. Me parece sospechoso que varias de las mujeres que denuncian mantuvieran relaciones sexuales con Errejón ¡varias veces! Y sé que pierdo neutralidad al decir "me parece sospechoso", pero le han salido tantos linchadores a Errejón que por un aliado que tenga el pobre, tampoco pasa nada.


Sin embargo, no es este un post que escribo para defender a Errejón, pues poco se puede hacer ya en este sentido, ya os lo habéis cargado, al político y a la persona, y sobre vuestras conciencias caerá si al final se esclarecen hechos diferentes a los que habéis asumido sin ninguna oportunidad para la duda. Lo escribo para hacer pedagogía. Ya que a mí, y os aseguro que no soy el único, y aunque no me quite el sueño, sí que me da miedo que un día puedan destrozarme la vida por algo que no he hecho, que se me castigue injusta y desproporcionadamente siendo inocente.


En primer lugar, creo que se confunde muchísimo la expresión "creer a las víctimas". Si creemos a las víctimas dando por hecho que la que dice ser víctima es víctima y, por tanto, el agresor es agresor, nos cargamos la presunción de inocencia. Lo de creer a las víctimas surge porque antes, desgraciadamente, si una mujer, por poner un ejemplo, iba a comisaría a ponerle una denuncia a su marido por maltrato o agresión sexual, le decían "Anda, señora, váyase usted a su casa y arregle las cosas con su marido, que nosotros no nos metemos en los asuntos del matrimonio". Era vergonzoso, era injusto, era asqueroso. Producto de un patriarcado que existió y del que todavía quedan demasiados residuos. Por ello, siempre, ¡siempre!, hay que atender cualquier denuncia, darle las diligencias necesarias, proteger a la posible víctima sobre todo, ¡pero sin cargarnos la presunción de inocencia, por favor!


En segundo lugar, el sexo no es malo. El sexo duro, si ambas personas quieren hacerlo, no es malo. Reproducir escenas pornográficas, si ambas personas quieren hacerlo, no es malo. Esto tiene que quedar meridianamente claro. Porque si no, va a llegar un momento en que se equipare sexo a violación y deseo sexual a acoso sexual, ¡por dios! Cierto es que la comunicación es súper importante. Pero, en el caso de Errejón, hay ciertas actitudes que se están condenando (de manera un tanto inverosímil para mí) como violencia sexual, del tipo "Nos conocíamos de hace una hora y me encerró en una habitación y me metió la lengua y me sobó las tetas" (bueno, pues eso yo lo he visto después de una hora no, tras cinco minutos, y oye, años más tarde felizmente casados y no pasa nada), "puso condiciones a la relación" (¿no lo hacemos todos? ¿Por qué no le dijiste que no?), "no hubo ningún "¿qué tal?" ni miradas para testear que yo estaba bien" (¿hubo algún "esto no me gusta" por tu parte?). Más que agresiones sexuales me parecen situaciones desagradables (yo también he tenido experiencias sexuales desagradables y no por ello he culpado a la otra persona) y de malentendido que se podrían haber evitado o cortado con una simple palabra, "NO". ¿O están diciendo estas mujeres que Errejón las forzó? Yo no he escuchado o leído todavía esa palabra en ninguna de las denuncias.


En tercer lugar, somos humanos y nos equivocamos. Imaginemos por un momento que Errejón mantiene sexo del duro durísimo con una mujer, pensando que es totalmente consentido, ya que no ve en ella ninguna señal de oposición ni de estar pasándolo mal, pero que esta mujer, quizá por miedo, quizá por vergüenza, quizá por la losa del qué pensará y qué dirá, o por lo que sea, sí que lo está pasando mal, a pesar de no manifestarlo y de continuar de manera activa el encuentro sexual. Y después, más consciente de lo ocurrido, se siente mal consigo misma, culpable, y para poder cargar con esa culpa la comparte, o para purgarla en su totalidad decide culpar a su compañero sexual en esa escena, a pesar de que él solo estaba haciendo algo que le gustaba y que creía que también le gustaba a ella. Esta mujer, a partir de ese momento tiene dos opciones: una es hablar con el hombre y decirle cómo se ha sentido para que él sea consciente de sus errores, si los hubo, y del daño causado, y reprocharle no haber sabido leer la situación, no haber sido más empático y amable con ella, haciéndole responsable así del daño, pero también dándole una oportunidad para la explicación, para pedir perdón, dándose a sí misma también una oportunidad para el entendimiento, para perdonar, e incluso para la reconciliación, y lo más importante, facilitándose así, esta mujer, su propia paz mental y emocional, al haber sido capaz de defenderse y de reparar por sí misma su dolor. Al fin y al cabo, las relaciones humanas, y las relaciones sexuales dentro de ellas, implican que a veces nos vamos a hacer daño, aunque no queramos hacerlo. Así pues, como digo, esta mujer tiene esa opción, o bien...


... o bien tiene la opción, tres años después, aprovechándose de una serie de circunstancias, de publicar un tweet y formalizar una denuncia para hacer todo el daño posible a una persona que, quizá de manera involuntaria, la hizo daño en el pasado.


Cuánto rencor tiene el feminismo moderno.

domingo, 27 de octubre de 2024

ES UN PROBLEMA DE GENTE


Dice el artículo 47 de la Constitución española: "Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación".


Como otros derechos que se recogen en la Constitución, no se cumple. Pero es que, además, acceder  a una vivienda en España, algo tan básico como una vivienda y que es el elemento de base sobre el que construir un proyecto de vida, ya sea en régimen de alquiler o de compra-venta, no solo no se facilita, sino que es cada vez más difícil, y son muchos lo que no pueden y muchos los que, habiendo podido acceder, sufren de una presión económica incompatible con una vida digna y que favorece la aparición de la enfermedad mental.


¿Y esto por qué está pasando? Pues está pasando porque vivimos bajo el modelo socio-económico del neoliberalismo, que da libertad prácticamente total a los mercados, permitiendo los abusos especulativos, y que se cierra totalmente en banda al intervencionismo, aún cuando este vaya dirigido a frenar dichos abusos, dando así lugar a todo tipo de desigualdades sociales y económicas. Y pasa porque en España tenemos un partido que se dice de izquierda y que no lo es, es neoliberal, el PSOE, y que cuando gobierna nunca toma medidas intervencionistas que protejan a las clases trabajadoras del ansia devoradora de quienes quieren enriquecerse a toda costa sin importar el daño que provoquen.


Y pasa porque ellos, los que se quieren enriquecer a toda costa, no son solo las élites, también es tu vecino, el de al lado, ese que heredó un piso cuando se le murió la madre y lo pone en alquiler a 1000€ aún sabiendo que la mayoría de la gente no puede asumir ese coste de la vivienda, porque está obsesionado con sacarle el máximo beneficio económico a un activo financiero que nunca debería ser un activo financiero, sino un derecho, porque así lo dice la Constitución y porque es obvio que necesitamos casas para poder vivir, pero a él o ella, a tu vecino, se la pela, y no es banquero, no es empresario, no es terrateniente, es simplemente uno más.


Uno más de una sociedad narcisista y codiciosa, adicta al dinero, a lo material, al estatus y al ego, a la que solo le importa crecer en lo económico, pero no en lo personal, da igual si es de izquierda o si es de derecha, si es de clase alta o de clase media o baja, si tiene mucho o tiene poco... vivimos en un mundo de gente que se cree que la felicidad está en lo que se tiene y que para tener mucho está dispuesta a todo lo que sea legal (y en algunos casos ilegal), pero que no aplica la ética ni la moral a la hora de relacionarse económicamente con sus semejantes.


Pasa lo que pasa porque el problema de la vivienda no es un problema político y de turistificación (o no solo eso), es un problema de gente. Gente, la mayoría de la gente, que no es que no te vaya a ayudar si tú lo necesitas, sino que si ellos necesitan joderte la vida para estar mejor, lo van a hacer. Es iluso pensar que tras treinta años de neoliberalismo en España la mentalidad social no haya cambiado. El mundo es un campo de minas de hijos de putas... y va a reventar.


Quizá sea un buen comienzo la manifestación del 9N que hay en Málaga por la vivienda, que sucederá después de manifestaciones en Madrid, Barcelona o Tenerife, y que irá acompañada de otras muchas en Andalucía. Yo iré. Pero lo que evidente es que no será suficiente, y que si llega a ser algo, solo podrá ser el principio de algo.


Necesitamos articular un bloque de luchas organizado para la autodefensa, que plante cara a los abusadores, a los propietarios rentistas, a los vendedores especuladores, a las inmobiliarias y a los políticos que se alinean con ellos, para confrontarles directamente, para decirles, mirándoles a los ojos, que sus actos de abuso tienen consecuencias y, como tienen consecuencias, exigirles que bajen de inmediato los precios de los alquileres y de las ventas de las viviendas si no quieren que las consecuencias les exploten en la cara. No ha habido conquista en la historia de las luchas que no se haya logrado poniendo en juego la paz social.


No ha habido conquista en la historia de las luchas que no se haya logrado poniendo en juego la paz social.


Compañeros, compañeras... ha llegado la hora de reventar el campo de minas.