"Si luchas, puedes perder. Si no luchas, estás perdido".


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viernes, 1 de noviembre de 2024

EL CASO ERREJÓN


El caso Errejón es un caso más de una persona a la que la opinión pública ha juzgado, condenado y apaleado sin darle la más mínima posibilidad de defenderse.


¿Significa eso que Errejón es inocente? No. Significa que no lo sabemos. Significa que si es inocente o es culpable lo tienen que dilucidar los investigadores. Pero ya da igual. Sea inocente o sea culpable, ya se le ha castigado, el daño ya está hecho. Tanto a él como a su familia.


¡Pero si él mismo ha confesado! No. Él, tras conocerse las denuncias que estaban difundiéndose en X a través del hashtag #Errejón por la periodista Cristina Fallarás, y después de haber hablado con Yolanda Díaz, escribió una carta en la que se despedía de la política (obligado por sus compañeros de partido, claro, unos "compañeros" que también lo han condenado desde el primer momento y nunca han creído en su inocencia), y en la que explicaba someramente haber caído en actitudes machistas y de masculinidad tóxica. Nunca de agresión sexual. Luego, la presentadora Elisa Mouliaá, al ver en su casa la noticia de la carta de Errejón, le dijo a una amiga "¡Si eso me lo ha hecho a mí!", y decidió sumarse a los tweets y hacer una denuncia. Incluso Aída Nízar se subió al carro.


Y acaso, si hay tantas mujeres denunciando lo mismo, ¿¿¿debemos pensar que todas mienten y Errejón es inocente??? Si mienten o no mienten no lo sé, pero por muchas denuncias que haya sobre un mismo caso y acusando a la misma persona, eso no quita que se deba esclarecer la verdad. A mí me parece sospechoso que Mouilaá, años después de la supuesta agresión, se decidiera a denunciar justo ahora. Me parece sospechoso que varias de las mujeres que denuncian mantuvieran relaciones sexuales con Errejón ¡varias veces! Y sé que pierdo neutralidad al decir "me parece sospechoso", pero le han salido tantos linchadores a Errejón que por un aliado que tenga el pobre, tampoco pasa nada.


Sin embargo, no es este un post que escribo para defender a Errejón, pues poco se puede hacer ya en este sentido, ya os lo habéis cargado, al político y a la persona, y sobre vuestras conciencias caerá si al final se esclarecen hechos diferentes a los que habéis asumido sin ninguna oportunidad para la duda. Lo escribo para hacer pedagogía. Ya que a mí, y os aseguro que no soy el único, y aunque no me quite el sueño, sí que me da miedo que un día puedan destrozarme la vida por algo que no he hecho, que se me castigue injusta y desproporcionadamente siendo inocente.


En primer lugar, creo que se confunde muchísimo la expresión "creer a las víctimas". Si creemos a las víctimas dando por hecho que la que dice ser víctima es víctima y, por tanto, el agresor es agresor, nos cargamos la presunción de inocencia. Lo de creer a las víctimas surge porque antes, desgraciadamente, si una mujer, por poner un ejemplo, iba a comisaría a ponerle una denuncia a su marido por maltrato o agresión sexual, le decían "Anda, señora, váyase usted a su casa y arregle las cosas con su marido, que nosotros no nos metemos en los asuntos del matrimonio". Era vergonzoso, era injusto, era asqueroso. Producto de un patriarcado que existió y del que todavía quedan demasiados residuos. Por ello, siempre, ¡siempre!, hay que atender cualquier denuncia, darle las diligencias necesarias, proteger a la posible víctima sobre todo, ¡pero sin cargarnos la presunción de inocencia, por favor!


En segundo lugar, el sexo no es malo. El sexo duro, si ambas personas quieren hacerlo, no es malo. Reproducir escenas pornográficas, si ambas personas quieren hacerlo, no es malo. Esto tiene que quedar meridianamente claro. Porque si no, va a llegar un momento en que se equipare sexo a violación y deseo sexual a acoso sexual, ¡por dios! Cierto es que la comunicación es súper importante. Pero, en el caso de Errejón, hay ciertas actitudes que se están condenando (de manera un tanto inverosímil para mí) como violencia sexual, del tipo "Nos conocíamos de hace una hora y me encerró en una habitación y me metió la lengua y me sobó las tetas" (bueno, pues eso yo lo he visto después de una hora no, tras cinco minutos, y oye, años más tarde felizmente casados y no pasa nada), "puso condiciones a la relación" (¿no lo hacemos todos? ¿Por qué no le dijiste que no?), "no hubo ningún "¿qué tal?" ni miradas para testear que yo estaba bien" (¿hubo algún "esto no me gusta" por tu parte?). Más que agresiones sexuales me parecen situaciones desagradables (yo también he tenido experiencias sexuales desagradables y no por ello he culpado a la otra persona) y de malentendido que se podrían haber evitado o cortado con una simple palabra, "NO". ¿O están diciendo estas mujeres que Errejón las forzó? Yo no he escuchado o leído todavía esa palabra en ninguna de las denuncias.


En tercer lugar, somos humanos y nos equivocamos. Imaginemos por un momento que Errejón mantiene sexo del duro durísimo con una mujer, pensando que es totalmente consentido, ya que no ve en ella ninguna señal de oposición ni de estar pasándolo mal, pero que esta mujer, quizá por miedo, quizá por vergüenza, quizá por la losa del qué pensará y qué dirá, o por lo que sea, sí que lo está pasando mal, a pesar de no manifestarlo y de continuar de manera activa el encuentro sexual. Y después, más consciente de lo ocurrido, se siente mal consigo misma, culpable, y para poder cargar con esa culpa la comparte, o para purgarla en su totalidad decide culpar a su compañero sexual en esa escena, a pesar de que él solo estaba haciendo algo que le gustaba y que creía que también le gustaba a ella. Esta mujer, a partir de ese momento tiene dos opciones: una es hablar con el hombre y decirle cómo se ha sentido para que él sea consciente de sus errores, si los hubo, y del daño causado, y reprocharle no haber sabido leer la situación, no haber sido más empático y amable con ella, haciéndole responsable así del daño, pero también dándole una oportunidad para la explicación, para pedir perdón, dándose a sí misma también una oportunidad para el entendimiento, para perdonar, e incluso para la reconciliación, y lo más importante, facilitándose así, esta mujer, su propia paz mental y emocional, al haber sido capaz de defenderse y de reparar por sí misma su dolor. Al fin y al cabo, las relaciones humanas, y las relaciones sexuales dentro de ellas, implican que a veces nos vamos a hacer daño, aunque no queramos hacerlo. Así pues, como digo, esta mujer tiene esa opción, o bien...


... o bien tiene la opción, tres años después, aprovechándose de una serie de circunstancias, de publicar un tweet y formalizar una denuncia para hacer todo el daño posible a una persona que, quizá de manera involuntaria, la hizo daño en el pasado.


Cuánto rencor tiene el feminismo moderno.

domingo, 12 de marzo de 2023

LAS TRES GRANDES FALLAS DEL FEMINISMO


Soy simpatizante del movimiento feminista. Estoy absolutamente convencido de que la mujer, en cualquier lugar del mundo, por el simple hecho de nacer mujer dentro de un sistema patriarcal, parte de una situación de desigualdad, y que los gobiernos, que representan al Estado (que somos todos), han de generar políticas que favorezcan a la mujer, en pos de buscar esa igualdad real y efectiva.


Ahora bien, más allá de eso, creo que el movimiento feminista tiene tres grandes fallas que paso a explicar ahora:


1. En primer lugar las feminazis. Estas son como las meigas: haberlas, haylas. Ni creo que sean, para nada, mayoría dentro del movimiento feminista y, desde luego, no lo representan, más bien lo ensucian. Pero, la verdad es que hay mujeres que se hacen llamar feministas, es decir, defensoras de los derechos de la mujer en búsqueda de una igualdad real, y, en realidad, lo que son es unas "odiadoras" de los hombres.  Rivalizan con el hombre y lo hostilizan, cuando el movimiento feminista debería ser un movimiento de todos, protagonizado por mujeres, sí, no cabe duda, pero con la complicidad y colaboración de los hombres. Y esa hostilidad, obvio, no crea unidad, sino solo más brecha entre nosotros y nosotras.


2. En segundo lugar, la importancia que se da el movimiento feminista a sí mismo. De hecho, esto pasa hoy con casi todos los movimientos. Hoy se han puesto de moda las pequeñas luchas colectivas: las feminista a lo suyo, los gays y lesbianas a lo suyo, los trans a lo suyo, los inmigrantes por un lado, los pensionistas por otro... ¿¿¿Y el movimiento obrero qué??? ¡Ha desaparecido! ¡Y obreros somos todos! Es increíble. Y no me vale con decir que ahí están los sindicatos, totalmente politizados y defensores únicamente de sus sindicados, ni que la mujer es la mitad de la población, porque no es lo mismo ser mujer en España que ser mujer en Irán. Todavía hay cosas por las que luchar, si eres una mujer en el mundo occidental, pero desde luego, deberían ser una prioridad nuestros derechos como trabajadores, porque debido a la desigualdad económica cada vez es más amplia en un mundo cada día más ferozmente capitalista, y lo derechos humanos. Trabajar tenemos que trabajar todos, comer tenemos que comer todos, y mientras nosotros nos sigamos dividiendo en luchas más pequeñas, los elitistas nos mearán cada vez más fuerte en la cara.


3. El problema del sexo. A ver si nos enteramos de una vez: mujeres y hombres somos diferentes. A los dos grupos nos gusta el sexo, eso para empezar. Pero no nos gusta de la misma manera y no nos han educado igual. Los hombres somos más visuales, nuestras pulsiones sexuales se despiertan más a través de los ojos, mientras que las mujeres son más sensitivas (la voz, el olor, las palabras...). Estoy generalizando, por supuesto. ¿Por qué digo esto? ¡Porque estoy harto de que a los hombres se nos censuren por estar salidos! Sí, estamos salidos, y es natural, es normal. Vemos a una mujer atractiva por la calle y nos chorrea saliva, y nos descoyuntamos el cuello, y nos pegamos codazos entre nosotros como monos. ¿Y qué? Que estemos salidos no significa que seamos acosadores ni violadores. Nos gusta el sexo, nos gustan las mujeres y nos gusta manifestarlo y no pasa nada, siempre y cuando no molestemos directamente a nadie. Pongo un ejemplo: si un grupo de hombres está en la terraza de un bar y uno de ellos molesta continuamente a la camarera con insinuaciones sexuales, claramente está mal, la está acosando, y no es que esté ligando con ella porque la chica está trabajando y no es el momento de buscar un romance; pero, si el chico lo que hace es comentar lo buena que está la camarera y compartir con sus amigos que le encantaría probar todas las posturas del Kamasutra con ella, y ahora una chica en una mesa de al lado se levanta y le dice "Perdona, pero creo que lo que estás haciendo es una falta de respeto", ¿¿¿realmente lo es??? Insisto: nos gusta el sexo y nos gustan las mujeres, y eso NO ES MALO, siempre y cuando no molestemos, directamente, a nadie. Por otra parte, igual que a las mujeres no la han reprimido en la expresión de sus emociones y a nosotros sí, las mujeres sí que han tenido un estilo educacional (y, aún hoy, lo siguen teniendo) diferente en cuanto al sexo. Los chicos pueden hablar más abiertamente de ello, las chicas han de cuidar más las formas. Todavía, en muchas familias, países, culturas, está mal visto que la mujer sea más sexualmente activa, que hable con naturalidad del sexo tanto con mujeres como hombres, que se masturbe o que tome la iniciativa. En este sentido, estaría muy bien que ellas nos enseñaran a ser más inteligentes emocionalmente, que falta nos hace, y ellas aprendieran de nosotros a autocensurarse menos. De nuevo, vuelvo a generalizar. Hay muchos tipos de hombres y muchos tipos de mujeres, pero las diferencias intergrupales están ahí.


En definitiva, creo que hay mucho en lo que podemos colaborar, unirnos, y aprender unos de otras. La unión hace la fuerza. Y la fuerza, no entiende de género. ¡Un abrazo!