"Si luchas, puedes perder. Si no luchas, estás perdido".


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lunes, 1 de mayo de 2017

LA DICTADURA DEL CAPITAL

Es increíble. Es increíble y horroroso al mismo tiempo, lo estúpidos que podemos llegar a ser.

El capitalismo es sin lugar a dudas la mayor prueba de lo infinita y trágica que es la estupidez humana.

Hemos generado, o facilitado o mantenido, o bien permitido que generen, faciliten o mantengan, un sistema socio-político-económico que es una gran falla. Y no lo es sólo porque en lugar de erradicar problemas como la pobreza, la desigualdad o el impacto medioambiental, los agraven (por si no fueran motivos suficientes), es también un error porque no da respuesta a la principal pregunta que se hace el ser humano desde que hace poco más de un siglo su esperanza de vida aumentó en décadas gracias a los avances de la medicina: ¿cómo soy feliz?

Desde que vivimos más tiempo, ya no es la supervivencia del individuo, la familia o la sociedad lo que nos preocupa, ahora lo es la felicidad. Y sin embargo, el Sistema Capitalista sigue apoyándose en indicadores económicos como el PIB para medir el crecimiento de las comunidades, en lugar de basar este crecimiento en indicadores psicosociales como la Percepción de Bienestar Subjetivo o la Salud Mental.

El resultado: tenemos gente que está deprimida siendo rica porque creen que eso es la felicidad, gente que es pobre y está deprimida porque son pobres, y gente de clase media que está deprimida porque quieren ser ricos.

Por otra parte, este infame Sistema Capitalista no recompensa el verdadero esfuerzo. Quien lo vea así, se está dejando llevar por el autoengaño. Para quien lo vea así: te han vendido la moto. Pero mucho. Puede haber esfuerzo al principio, sin duda. Hay gente que ha llegado a "lo más alto" (en cuanto a acumulación de riqueza y poder sin duda... ¿pero en cuanto a felicidad?), de la nada, a base de esfuerzo, trabajo, sacrificio, ahorro... al principio. Toda inversión de gotas de sudor y lágrimas tiene su límite, tanto en el coste como en el beneficio.

El Sistema Capitalista recompensa al Capital. Puedes ser pobre, trabajar mucho y ganar algo de dinero, y a partir de ahí hacer un par de inversiones y, si tienes suerte, que te den beneficios, y multiplicar éstos con otro par de inversiones, y coger los beneficios de estas últimas y multiplicarlos con otro par... Y así hasta el infinito. La Gran Maquinaria de Mierda ha empezado a funcionar. Y ese sujeto que en un principio se había esforzado y trabajado, ahora sólo vive de la renta que le dan sus inversiones.

Así se crea la acumulación de riqueza, así se crea la desigualdad, y así se crea un sistema que recompensa al que tiene dinero, al que tiene poder, en lugar de al que trabaja más, o al que más talento tiene o al que más bien aporta a la sociedad y al mundo con su trabajo. Por eso son ricos los usureros y mercaderes (banqueros y empresarios) y no los médicos, profesores, investigadores, poetas o cineastas.

¿Por qué debemos aceptar como premisa que debe ganar más dinero el que más dinero hace? ¿Por qué? ¿No hay otras cosas que hacer más importantes que el dinero? Salvar vidas, educar, entretener, hacer un mundo mejor.

¿Creéis que se puede hacer un mundo mejor dentro de un sistema cuyo índice del crecimiento humano es la riqueza material, y cuyo máximo valor de recompensa es el dinero?

Debería daros vergüenza ser tan estúpidos.

Sólo saldremos de esta Dictadura del Capitalismo cuando entendamos que las crisis ni son cíclicas ni son por tanto crisis, ni son culpa de los políticos, los empresarios, los banqueros, o los votantes...

De las crisis se aprende, se crece. Y nosotros ni hemos aprendido ni hemos crecido. Los trastornos de ansiedad y depresión sí lo están haciendo, al mismo tiempo que crece la desigualdad en un mundo que se nos muere.

Estamos dentro de un Sistema Fallido y es responsabilidad de cada uno de nosotros salirse del Sistema.

Dándole la vuelta a la maldita escala de valores. Que no sean los que más dinero hacen los que más ganen, sino los que más bienestar aportan. Que no sea el dinero la máxima ganancia, sino la felicidad.

Que no sea el dinero lo que mueva el mundo, sino el amor.

domingo, 17 de julio de 2016

A LOS TERRORISTAS LOS ENGENDRA EL TERROR


¿Queréis acabar con el terrorismo? Cambiad vuestro estilo de vida.

No te juzgo.

No te culpo.

No justifico los actos de violencia.

Simplemente analizo un problema y te ofrezco una solución.

Que un trastornado (porque eso es lo que son todos los terroristas, personas con severos trastornos mentales) coja un camión y mate a más de 80 personas, es un problema. Un problema bien gordo.

Pero no es un problema que se pueda solucionar aniquilando a todos los trastornados mentales homicidas, ya que no sabemos cuántos hay, quiénes son, dónde se esconden... Es imposible detectarlos a todos. Escapan fuera de nuestro control.

Pero el origen del trastorno si es detectable y controlable.

Hay que ir al origen. A las causas.

Y las causas de estos trastornos no son biológicas. Estos trastornados homicidas no nacieron siendo trastornados homicidas. No son psicópatas con una incapacidad genética para sentir empatía. Son personas que se trastornaron y que ahora matan.

Y se trastornaron a causa de la pobreza, de la desigualdad y de las guerras.

Si ves como tu gente se muere por hambre y enfermedades y otros trastornados homicidas te convencen de que la culpa es de los que viven en Occidente porque ellos son capaces de comer marisco todos los días y usan los avances médicos para operarse las tetas o el culo, te puedes volver un trastornado homicida.

Si creces en un barrrio marginal de una nación desarrollada y sientes que te detestan por ser de otro país o de otra raza, que no te dan las mismas oportunidades, y que te están condenando a una vida de miseria, te puedes volver un trastornado homicida.

Si un misil destruye tu casa con toda tu familia dentro, te puedes volver un trastornado homicida.

No juzgo, no culpo, no justifico, simplemente analizo y te ofrezco una solución: acabar con la pobreza, acabar con la desigualdad, acabar con las guerras.

Y eso sí se puede hacer. Porque hay alimentos y recursos económicos de sobra para que todos tengamos una vida digna en este planeta. Porque podemos exigir a nuestros gobernantes desde ya que dejen de vender armas a los países pobres en conflicto y prohiban el comercio de las mismas.

Pero tanto lo uno como lo otro implicaría un descenso en el poder adquisitivo de la mayoría de personas que vivimos en el mundo desarrollado. Un cambio a peor, en nuestro estilo de vida.

Bien... Ése es el coste.

Pero no el coste de tu purga. No escribo esto para que (insisto por 3ª vez) te sientas juzgado o culpable. No te sientas juzgado si tienes un Rolex. Ni culpable si te has comprado el último Ipad. O si juegas al golf, o si vas a esquiar en vacaciones, o si te gastas mucho dinero en ropa o cosas supérfluas... 

Sólo te digo que a los terroristas los engendra el terror. El terror del hambre. El terror del racismo y la desigualdad. El terror de las guerras. Y si matamos el terror mataremos a los terroristas.

¿Cómo? Generando nuevas políticas que de forma real erradiquen la pobreza, reduzcan la desigualdad, y acaben con el negocio de las armas.

¿Y cómo generamos esas políticas los simples ciudadanos, gentes alejadas del poder legislativo y ejecutivo? Reclamando esas políticas, eligiéndolas, y exigiendo su aplicación. Así, por ese orden.

Y... No nos engañemos: asumiendo el coste. La consecuencia de la aplicación de estas medidas sería, insisto, una pérdida de poder adquisitivo. No soy economista, ni brujo ni hechicero, pero creo aventurar que esa pérdida de poder adquisitivo no sería demasiado grande, no al menos para la mayoría de la población de los países desarrollados. Quizá no fuera posible que en tu vida volvieras a poder comprarte un Rolex, o un Ipad, o esquiar en vacaciones...

Decidir si es un precio alto o bajo para acabar con el terror... es una elección que dejo en tus manos.