"Si luchas, puedes perder. Si no luchas, estás perdido".


domingo, 18 de mayo de 2014

LICENCIA PARA ODIAR

El ser humano es una mezcla de bien y mal, y el villano de hoy puede ser el héroe de mañana.

Si estamos de acuerdo con esto, significa que aceptamos que toda persona es capaz de cometer un acto de maldad, un acto que ética y moralmente pueda ser considerado ampliamente como: malo.

Quitarle la vida a alguien es malo. Celebrar el asesinato de alguien, es malo.

Tratar de defender estos comportamientos como éticamente justificables, no tiene sentido. Pero es que el debate no se mueve en esa línea.

Yo, que celebro el asesinato de Isabel Carrasco, digo que está mal. Pero es un margen de maldad que me voy a permitir. Porque somos muchos los que tenemos motivos de sobra para concedernos una licencia de odio dirigida hacia unos entes concretos que han hecho méritos de sobra para ganarse nuestro rencor... y algo más: los políticos con trece cargos en una época de crisis, los banqueros que echan a familias a la calle, los empresarios que despiden aún obteniendo beneficios, los de arriba machacando a los de abajo...


No es inhumano tratar de forma inhumana a quienes aplican políticas inhumanas. 

Los que atacan a los que celebramos el asesinato de Isabel Carrasco por considerar esto un acto deplorable, creen haber encontrado un motivo para autorrealizarse desde el plano moral, sin embargo, éstos, son los mismo que después guardan su dinero en bancos que financian guerras. Pero si les propones que lo pasen a la banca ética o a una cooperativa, siempre encuentran una buena excusa "Es que ya tengo la hipoteca y los recibos con otro banco y... ¡uf, vaya lío!" O quizá sólo desconocen qué es la banca ética. Precisamente la ignorancia, la desidia y la indiferencia son también licencias de maldad.

En un mundo el que tu puta ignorancia, desidia e indiferencia mata a cientos de millones de personas cada
año por hambres, enfermedades o guerras perfectamente evitables, tu discurso moral me la trae al pairo. Guárdate tus lecciones de ética porque no las necesitamos, lo que necesitamos es gente con sangre en las venas que sea capaz de luchar contra los hombres malos que dominan y oprimen a la mayoría. Así que, ¡menos Ghandis y más Che Guevaras!

En un mundo en el que un niño llora porque tiene hambre, tu vecino rebusca en la basura y una mujer se tira del balcón de su casa porque no puede pagar las facturas, al tiempo que otros viven en la más indignante de las opulencias, el bien y el mal no existen, tu conciencia moral es sólo un reflejo de tu cobardía, y Dios... Dios me puede comer la polla.

domingo, 13 de abril de 2014

NO ES COSA DE CHISTE

El siguiente chiste anda circulando por las redes sociales:

-He fundado un partido para sumar todas las fuerzas de izquierda.
- Y yo otro.
- Y yo otro.
- Y yo otro.
- Y yo...

Tiene gracia, pero es más serio de lo que parece.

Porque estamos en un momento muy importante de nuestra historia colectiva. Decisivo, quizá un punto de no retorno. Un momento que puede llegar a ser dramático. No, trágico.

Estamos saliendo de la crisis.

Y eso es malo, muy malo.

Lo explicaré, siguiendo con los chistes, con un ejemplo sacado de un fragmento del espectáculo de un cómico: "Un español intenta pasar un mueble por un sitio en el que no hay suficiente hueco, y qué hace, ¿se rinde? No, el español dice que por sus santos cojones el mueble pasa, y al final, acaba pasando. Claro, os preguntaréis cómo va a pasar si no había hueco. Destrozado, el mueble pasa destrozado. Pero pasar, pasa".

Creo que entendéis el símil, ¿verdad? Recortes, privatización, pérdida de derechos laborales y retroceso de derechos civiles, sueldos más bajos, precios más altos, legitimación absoluta de la precariedad laboral... A cambio de empezar a crecer económicamente de nuevo.

Vamos a salir de la crisis, sí, pero vamos a salir destrozados.

Además: el paro residual en España, que antes de la crisis bien podía estar en torno al millón de personas, se va a mantener bastante más alto. No me imagino, por muchos años que pasen y muy bien que se hagan las cosas (siempre y cuando las sigan haciendo los mismos) un escenario en el que bajemos de los dos millones de parados.

Además: que un país crezca no supone que solucione sus problemas de pobreza. Ahí están China o Rusia de ejemplos. ¿Cómo es posible esto? Por la desigualdad. En mi casa puede entrar mucho pan pero si se lo come todo uno y al resto nos deja sólo las migajas, al final, nos moriremos de hambre.

Y España tiene un grave problema con la pobreza. Somos el segundo país de la UE, tras Rumanía, en pobreza infantil. Vergonzoso. 

Pero, ¿por qué este es el momento importante? Porque estamos a las puertas de un posible cambio político. Un cambio que no sea volver a lo de antes. Un cambio verdadero. Una alternativa.

Lo malo es que no hay sólo una, sino muchas, que quieren más o menos lo mismo, pero que no se ponen de acuerdo en casi nada. 

Lo malo es que tal como están hoy, los de siempre le van a dar una paliza a los que tratan de representar el cambio. Así que ni cambio ni ná.

Pero todavía es posible que eso no pase. Sobretodo, necesitamos una fuerza política que se comprometa a trabajar para solucionar las prioridades de la mayoría popular, y no de lo que decidan unos pocos que es lo prioritario, que es lo que se hace ahora. Y estoy convencido de que la mayoría de la gente lo que quiere es detener esta emergencia social que vive nuestro país. Millones de familias sin ingresos. 50% de jóvenes en paro. Niños pasando hambre en los patios de los colegios.

¿Pero esto qué coño es? ¡Ni hablar!

¡No quiero salir de la crisis, no quiero crecer económicamente, no quiero trabajar más y ganar menos para seguir engordando a los peces gordos de siempre! ¡Sí quiero una fuerza política unida que me garantice que todo eso se acabó y que están a muerte con nosotros!

Nosotros, pueblo, somos el cambio. Sólo tenéis que lanzar una promesa para conseguir nuestro voto: darnos representación real, verdadera soberanía popular. Sólo... os tenéis que poner de acuerdo en eso.   


domingo, 23 de marzo de 2014

DIGNIDAD

La dignidad es la palabra con la que apelamos al valor que tiene todo ser humano simplemente por el hecho de ser un ser humano. Y hace referencia a la libertad de las personas para tomar las decisiones que afectan a su vida.

Ayer miles de personas, cientos de miles, o millones (depende de las fuentes) inundaron Madrid reclamando dignidad.


La cifra exacta da lo mismo. Yo por ejemplo no fuí, y también siento que mi dignidad me ha sido arrebatada y que tengo derecho a reclamarla. En una manifestación, desde un blog o disparándole un tiro en la cabeza al Presidente del Gobierno de España.

Total, cuando sientes que te han quitado la dignidad, piensas que ya lo has perdido todo... y que eres capaz de cualquier cosa.

Pero ser capaz de cualquier cosa no es lo mismo que ser capaz de conseguir cualquier cosa.

Por ejemplo si le disparara un tiro en la cabeza al Presidente del Gobierno seguramente daría con mis huesos en la cárcel, cuando no en un nicho, y al poco reemplazarían a aquél por otro similar, por lo que habría un "cerdocrata" menos pero muy poco cambiarían las cosas.

Por ejemplo, hoy van a hablar mucho más de la muerte de una persona que fue determinante para el cambio en nuestro país de una dictadura a una dictadura encubierta, que de las miles de almas que se congregaron ayer en la capital reclamando dignidad para sus vidas.

Y no quiero menospreciar cómodamente desde mi sillón, no. Tantos kilómetros andados, tantas horas de esfuerzo, coraje, compromiso... De dignidad. Son absolutamente loables. Yo sí les valoro. Yo no ignoro ni insulto su dignidad, tal y como hacen hoy mismo los poderes públicos.

Por eso hoy, ¡lanzo un grito de dignidad, y os digo, y les digo a ellos: tanta dignidad no puede quedar desperdiciada, no puede perderse, ni dividirse!

No podemos sacar a la calle nuestra dignidad y que no sirva para nada.

Están obligados a hacernos caso. Pero sólo atenderán a esa obligación cuando seamos una mayoría unida con un único mensaje y una única meta:

DEMOCRACIA REAL Y DIGNIDAD PARA EL PUEBLO.


domingo, 9 de febrero de 2014

SI YO GOBERNARA

Si yo gobernara sería peor que Hitler porque enseguida ordenaría invadir los paraísos fiscales. La comunidad internacional ofrecería entonces una imagen de mí como un peligroso dictador fascista y se uniría en pos de mi derrocamiento, no para defender la paz mundial ni mucho menos, sino los intereses de los mayores evasores fiscales de sus respectivas naciones. Yo me defendería, claro, con parte del dinero obtenido a través de los fondos de los paraísos fiscales compraría armas, ejercitos, armamento nuclear... Me aliaría. Posiblemente sería el principio de la III Guerra Mundial. Y todo porque un tipo una vez intentó luchar contra la ilegalidad blindada y al servicio de los poderosos, y destruir los templos donde se guardan las recompensas de los usureros clandestinos, pero conocidos.


Si yo gobernara me matarían más rápido de lo que mataron a Kennedy, porque enseguida organizaría y pondría en marcha el plan estratégico para una distribución equitativa del capital, con el fin de erradicar la pobreza. Para ello destruiría la opulencia. Para ello pondría límites a la avaricia humana. Y controlaría el sector privado, rebajaría los sueldos de los directivos, aumentaría los impuestos a los que más tienen, incluso pondría un techo de beneficios y de acumulación de propiedades. Repartiría el dinero, el trabajo y los recursos. El crecimiento económico de la nación iría subordinado a la subsistencia y calidad de vida mínima de las capas más bajas, porque serían éstas, a través del trabajo, las que tirarían de la economía. Por supuesto, esto equivaldría a recuperar los trozos del pastel que una vez se cortó y repartió de forma egoísta, dejando hambriento a muchos. Por supuesto, los poderosos, que son tiburones golosos, no lo permitirían durante mucho tiempo...

Si yo gobernara trataría de tener una vida la mitad de humilde que la que tiene José Mújica, presidente de Uruguay, el "presidente pobre". No ganaría más que los médicos o los maestros. Por supuesto, me encargaría de que los que hacen política conmigo, o en mi contra, tampoco ganaran más que yo. Y pondría todos los medios a mi alcance para frenar y acabar con la corrupción y el farragoso tráfico de influencias. Por supuesto, me quedaría muy solo.


Menos mal que no gobierno ni gobernaré nunca, y no habrá por tanto una nueva guerra mundial ni me matarán ni me quedaré solo. Porque los tipos como yo no alcanzan, salvo contadas ocasiones, el poder. Los tipos como yo vivimos gobernados por monstruos tan faltos de empatía como lo estaba Hitler, los tipos como yo vivimos gobernados por depredadores sedientos de dinero, los tipos como yo vivimos gobernados por gentes que priorizan su carrera política por encima de los derechos, necesidades y sueños de tipos como yo.

Y como tú.

lunes, 3 de febrero de 2014

UNA MANADA DE LOBOS HAMBRIENTOS

The wolf of Wall Street es una gran película de Martin Scorsese. Los amantes del cine la disfrutarán.

Pero también es irritante, MUY IRRITANTE.

Porque durante tres horas ves a un broker ganando más dinero en un día que el que tú ganarás en toda tu vida y gastándoselo en putas, drogas y excentricidades varias.

Por supuesto, Scorsese y Terence Winter, el genial guionista, van mucho más allá, y de una forma sutil e inteligente, ofrecen su visión sobre el asunto.

Por supuesto, hay una feroz crítica sobre el asunto. Pero los creadores del cuento te invitan a reflexionar sobre ella y sacar tus propias conclusiones.

Yo, tras mucho divagar, saqué las mía. Y la comparto contigo, invitándote con ello a que tú te formes tu propia opinión, que puede ser por supuesto, totalmente distinta a la mía. Pero el hecho, es que ésta es la mía:

El mundo sería mejor si tipos como El Lobo no existieran ni hubieran existido nunca.

No se me podrá acusar de no ser conciso. Ni tajante.

Pero, ¿por qué quiero matar al Lobo? El Lobo no es tan mal tipo. El Lobo no es muy diferente a ti y a mí. El Lobo es sólo un tipo que quiere ganar mucho dinero para divertirse un poco y acostarse con mujeres bellas. Vale que este lobo de la película, basada por cierto en un tipo real, lo hace especulando con dinero ajeno. ¡Pero ni siquiera es dinero real! Son acciones, bonos y conceptos que ni tú ni yo entendemos. Y El Lobo coge esos "conceptos", los mueve de un lado a otro y los transforma en dinero real que va directamente a su bolsillo. O más bien, a una cuenta de Suiza.

¡Pero no lo hace con maldad ninguna! El Lobo no quiere joder a la gente, sólo quiere joder con mujeres bellas y pasarlo bien. ¡Lo que queremos todos!

El Lobo eres tú. El Lobo soy yo.

Sí, tú también eres un lobo. Porque tú también quieres ganar mucho dinero, acostarte con mujeres bellas y pasártelo bien. Lo que te distingue de éste Lobo es que tú sabes, y daré por supuesto que lo sabes, que tus actos tienen consecuencias no sólo sobre ti, también sobre los demás.

Y Scorsese y Winter lo dejan caer, sutil e inteligente, durante su historia. Ejemplo: SPOILER (descripción importante de la trama de la película): El Lobo tiene que viajar repentinamente a Suiza para salvar 20 millones guardados en una cuenta bancaria y ordena al capitán de su yate emprender el viaje aun cuando éste le advierte del peligro de una tormenta. El yate finalmente tiene que ser rescatado y un avión de salvamento sufre un accidente y tres personas mueren.

Nuestros actos pueden llegar a tener terribles consecuencias para los demás.

Y resulta sumamente ingenuo creer, en un mundo en el que millones de personas mueren al año por desnutrición cuando existen alimentos y recursos de sobra para abastecer a toda la población mundial, que el hecho de que una manada de lobos hambrientos se enriquezcan nos salga a los demás gratis.

¿Me legitima eso para matar al Lobo? En fin, él no tiene la culpa, déjalo, él sólo hace su trabajo: sale a cazar y encuentra su presa.

Encuentra su presa...

Un viejo cuento cherokee dice que dentro de cada uno hay dos lobos: uno es la avaricia, la envidia, la superioridad, la arrogancia, el ego... y el otro el amor, la esperanza, la empatía, la generosidad, la verdad... El lobo que vence, es aquél al que alimentas.

¿El Mal es El Lobo? ¿O El Mal somos los que lo alimentamos?

Después de todo, El Lobo sólo quiere ganar mucho dinero, follar con mujeres bellas y pasarlo bien. Y después de todo, TÚ, sólo quieres ser como él.

domingo, 19 de enero de 2014

LA ALTERNATIVA

Recientemente salían los datos en los medios: el sueldo de los directivos en España ha subido un 7%, el de los mandos intermedios ha bajado un 3% y el de los empleados ha bajado un 0,5%. La brecha de la desigualdad sigue creciendo...

No lo llame crisis, llámelo estafa. No mientan al pueblo diciendo que no hay dinero, digan la verdad: que se lo están llevando unos pocos, sumiendo a unos muchos en la miseria.

Estos datos han salido en una semana en la que Rajoy ha recibido importantes apoyos a su política de reformas por parte de Obama, y de Christine Lagarde, reforzando la idea de que España está saliendo por fin de la crisis.

Porque el presidente de EEUU y la presidenta del FMI saben mejor que nadie que España está saliendo de la crisis. Incluso mejor que los españoles.

No engañaré a nadie. Estoy absolutamente convencido de que Rajoy y su Gobierno quieren que España salga de la crisis. Que baje el paro, que vuelva a crecer la economía... El problemas es que ellos están también, absolutamente convencidos, de que su plan de reformas, con todos los sacrificios que supone, para una parte, para una gran parte de la población española, es la única vía para hacerlo. ¿No hay, realmente, una opción mejor? ¿No nos merecemos, tras casi 6 años de crisis, un tratamiento menos invasivo?

Tratamiento... Yo soy psicólogo, y apoyaré mi tesis precisamente con un chiste de psicólogos, a modo de ejemplo: Un hombre va a la consulta de un psicólogo y le comenta: "Doctor, vengo a verle porque en mi casa creo convivir con un monstruo de cuatro metros, dos cabezas, y garras gigantescas. ¿Tiene remedio esto que me pasa?" El psicólogo responde: "Sí, sí que tiene remedio, pero el tratamiento va a durar dos años, le va a costar más de seis mil euros, y es posible que tenga que tomar medicación que le vuelva impotente". El hombre contesta: "Pues déjelo doctor, que ya voy yo a casa y me hago amigo del monstruo".

Si el tratamiento es peor que la enfermedad... Si vamos a salir de la la crisis a costa de convertirnos en el destino turístico de Europa, en un país atractivo para inversores por nuestros bajos salarios y largas jornadas, si vamos a ganar menos y encima nos van a quitar la Sanidad, la Educación... Sí, estamos saliendo de la crisis... Y nos estamos metiendo en un lugar peor.

Pero, repito: al contrario de lo que piensa el Gobierno, ¿EXISTE OTRA VÍA, OTRA ALTERNATIVA?






Siempre hay otra alternativa. Y en este caso, es la del pueblo. El barrio de Gamonal de Burgos ha demostrado con su pequeña revolución que la soberanía recae en ellos, en nosotros. No sólo han conseguido paralizar unas obras que no quería la amplia mayoría del barrio, sino que siguen, después de su victoria, reuniéndose y batallando porque quieren que los 8 millones de euros que se iban a destinar al bulevar, se inviertan en lo que ellos digan, porque ellos mejor que nadie saben de las necesidades de su barrio, y porque es su dinero, son sus impuestos, y ellos, y no otros, deben decidir.

Ojalá hubiera un Gamonal en cada barrio de España. Y, de hecho, Gamonal ha recibido apoyos desde muchos lugares de España: lo puedes ver aquí. Y además, por otra parte, se vislumbran iniciativas populares esperanzadoras: el partido X, las marchas de la dignidad que confluirán en Madrid el 22 de Marzo, la iniciativa "Podemos" de Pablo Iglesias, que se plantea presentarse a las elecciones europeas...

Iniciativas, ¿esperanzadoras? No sé... Partido X por un lado, "Podemos" por otro, que se suman al Frente Cívico, al 15 M, otra marcha más, quizá un nuevo "asedio" al Congreso...

Todo suma, ¿o divide?

Si queremos ganar, si queremos alcanzar nuestros objetivos de justicia social, Gamonal nos ha dado el ejemplo, tenemos que actuar tan unidos como este barrio obrero lo ha estado, como cualquier barrio obrero de España siempre debería estarlo.

Gamonal nos ha mostrado que los sueños se pueden cumplir. Con unión, con lucha, con valentía y coraje. Somos pueblo, somos la alternativa. Seamos Gamonal.

domingo, 5 de enero de 2014

UN MUNDO MONSTRUOSO

Últimamente, y no tan últimamente, estamos viendo noticias que nos dan una mayor precisión del calado moral de los empresarios y banqueros (los dirigentes de este país, al fin y al cabo).

Ya sabíamos que los directivos de las cajas de ahorro se subieron descaradamente el sueldo durante la crisis, cuando los beneficios bajaban, y antes de que finalmente quebrasen.

Ahora también sabemos: que Miguel Blesa, ex presidente de Caja Madrid, no invirtió apenas en preferentes cuando desde su Caja se vendía como un producto prioritario (la noticia aquí), que los directivos de Pescanova se subieron el sueldo un 23% justo antes de la quiebra (aquí), y que Jose Manuel Loureda, ex presidente de Sacyr y miembro actual de su cúpula directiva, vendió 2,87 millones de acciones antes de que se anunciara la paralización de las obras del canal de Panamá.(aquí).

Después de leer esto, creo saber lo que os estáis preguntando la mayoría de vosotros... ¿¿¿Pero qué coño le pasa a esta gente???

Os expondré mi teoría sobre el asunto:

Para llegar a ser presidente de una caja de ahorros o de una constructora, o directivo de una gran empresa, hace falta, sí, enchufes, contactos, todo eso, pero también trabajar mucho. Mucho, mucho. Yo estoy seguro de que gente como Rato, Blesa, Loureda, Diaz Ferrán, Bárcenas y compañía y un largo etcétera, además de malos gestores, corruptos y unos inmorales, son también muy trabajadores. Y habrán trabajado mejor o peor a lo largo de su carrera, con mayor o menor esfuerzo, pero horas, seguro que han tenido que dedicar muchas, muchísimas horas, a desgastar el sillón de tela cara de su despacho. Y eso supone un sacrificio. De tiempo. De tiempo con tus amigos, con tu familia, contigo mismo para dedicarlo al crecimiento personal... ¿Sacrificios a cambio de qué? De dinero. 

Estamos hablando, en definitiva, de que los directivos, los banqueros, los grandes empresarios, y muchos políticos también, han llegado donde han llegado (además de por enchufes, contactos... que sí) porque querían ganar mucho dinero. Y ahí están. Ganándolo. La mayoría de las veces, a nuestra costa.  Estamos hablando, al fin y al cabo, de que estamos dirigidos, que las decisiones que nos afectan a todos, las toman una serie de tipos cuyo valor máximo dentro de su escala de valores, es el dinero. Por encima de las personas. Por encima del bien común. Por encima de la vida. Así que no es raro, no debería sorprendernos, leer noticias como las anteriores, porque dentro de la escala de valores que rige su forma de actuar, es lo coherente. Porque a ellos les da igual el sufrimiento humano, sólo les importa, ¿el qué?, exacto: el dinero.

La solución está, pienso, en arrebatarles el poder a esta Gran Banda Organizada de Hijosdeputa, y devolvérselo a la ciudadanía. Soberanía Popular Real. Todos los ciudadanos no podemos gobernar, estoy de acuerdo, sería harto complicado. Pero el poder es nuestro (si lo recuperamos), y nuestra la capacidad de delegarlo en personas (y no monstruos) que actúen como representantes del pueblo, y que sean personas competentes, trabajadoras, honradas, éticas, e inteligentes racional y emocionalmente. Personas con empatía, y no psicópatas.

Así, quizá el día que dejen de gobernarnos tipos con traje y corbata y empiecen a hacerlo niñas que se juegan la vida por sus iguales, este mundo deje de ser, un mundo monstruoso.