"Si luchas, puedes perder. Si no luchas, estás perdido".


lunes, 3 de febrero de 2014

UNA MANADA DE LOBOS HAMBRIENTOS

The wolf of Wall Street es una gran película de Martin Scorsese. Los amantes del cine la disfrutarán.

Pero también es irritante, MUY IRRITANTE.

Porque durante tres horas ves a un broker ganando más dinero en un día que el que tú ganarás en toda tu vida y gastándoselo en putas, drogas y excentricidades varias.

Por supuesto, Scorsese y Terence Winter, el genial guionista, van mucho más allá, y de una forma sutil e inteligente, ofrecen su visión sobre el asunto.

Por supuesto, hay una feroz crítica sobre el asunto. Pero los creadores del cuento te invitan a reflexionar sobre ella y sacar tus propias conclusiones.

Yo, tras mucho divagar, saqué las mía. Y la comparto contigo, invitándote con ello a que tú te formes tu propia opinión, que puede ser por supuesto, totalmente distinta a la mía. Pero el hecho, es que ésta es la mía:

El mundo sería mejor si tipos como El Lobo no existieran ni hubieran existido nunca.

No se me podrá acusar de no ser conciso. Ni tajante.

Pero, ¿por qué quiero matar al Lobo? El Lobo no es tan mal tipo. El Lobo no es muy diferente a ti y a mí. El Lobo es sólo un tipo que quiere ganar mucho dinero para divertirse un poco y acostarse con mujeres bellas. Vale que este lobo de la película, basada por cierto en un tipo real, lo hace especulando con dinero ajeno. ¡Pero ni siquiera es dinero real! Son acciones, bonos y conceptos que ni tú ni yo entendemos. Y El Lobo coge esos "conceptos", los mueve de un lado a otro y los transforma en dinero real que va directamente a su bolsillo. O más bien, a una cuenta de Suiza.

¡Pero no lo hace con maldad ninguna! El Lobo no quiere joder a la gente, sólo quiere joder con mujeres bellas y pasarlo bien. ¡Lo que queremos todos!

El Lobo eres tú. El Lobo soy yo.

Sí, tú también eres un lobo. Porque tú también quieres ganar mucho dinero, acostarte con mujeres bellas y pasártelo bien. Lo que te distingue de éste Lobo es que tú sabes, y daré por supuesto que lo sabes, que tus actos tienen consecuencias no sólo sobre ti, también sobre los demás.

Y Scorsese y Winter lo dejan caer, sutil e inteligente, durante su historia. Ejemplo: SPOILER (descripción importante de la trama de la película): El Lobo tiene que viajar repentinamente a Suiza para salvar 20 millones guardados en una cuenta bancaria y ordena al capitán de su yate emprender el viaje aun cuando éste le advierte del peligro de una tormenta. El yate finalmente tiene que ser rescatado y un avión de salvamento sufre un accidente y tres personas mueren.

Nuestros actos pueden llegar a tener terribles consecuencias para los demás.

Y resulta sumamente ingenuo creer, en un mundo en el que millones de personas mueren al año por desnutrición cuando existen alimentos y recursos de sobra para abastecer a toda la población mundial, que el hecho de que una manada de lobos hambrientos se enriquezcan nos salga a los demás gratis.

¿Me legitima eso para matar al Lobo? En fin, él no tiene la culpa, déjalo, él sólo hace su trabajo: sale a cazar y encuentra su presa.

Encuentra su presa...

Un viejo cuento cherokee dice que dentro de cada uno hay dos lobos: uno es la avaricia, la envidia, la superioridad, la arrogancia, el ego... y el otro el amor, la esperanza, la empatía, la generosidad, la verdad... El lobo que vence, es aquél al que alimentas.

¿El Mal es El Lobo? ¿O El Mal somos los que lo alimentamos?

Después de todo, El Lobo sólo quiere ganar mucho dinero, follar con mujeres bellas y pasarlo bien. Y después de todo, TÚ, sólo quieres ser como él.

domingo, 19 de enero de 2014

LA ALTERNATIVA

Recientemente salían los datos en los medios: el sueldo de los directivos en España ha subido un 7%, el de los mandos intermedios ha bajado un 3% y el de los empleados ha bajado un 0,5%. La brecha de la desigualdad sigue creciendo...

No lo llame crisis, llámelo estafa. No mientan al pueblo diciendo que no hay dinero, digan la verdad: que se lo están llevando unos pocos, sumiendo a unos muchos en la miseria.

Estos datos han salido en una semana en la que Rajoy ha recibido importantes apoyos a su política de reformas por parte de Obama, y de Christine Lagarde, reforzando la idea de que España está saliendo por fin de la crisis.

Porque el presidente de EEUU y la presidenta del FMI saben mejor que nadie que España está saliendo de la crisis. Incluso mejor que los españoles.

No engañaré a nadie. Estoy absolutamente convencido de que Rajoy y su Gobierno quieren que España salga de la crisis. Que baje el paro, que vuelva a crecer la economía... El problemas es que ellos están también, absolutamente convencidos, de que su plan de reformas, con todos los sacrificios que supone, para una parte, para una gran parte de la población española, es la única vía para hacerlo. ¿No hay, realmente, una opción mejor? ¿No nos merecemos, tras casi 6 años de crisis, un tratamiento menos invasivo?

Tratamiento... Yo soy psicólogo, y apoyaré mi tesis precisamente con un chiste de psicólogos, a modo de ejemplo: Un hombre va a la consulta de un psicólogo y le comenta: "Doctor, vengo a verle porque en mi casa creo convivir con un monstruo de cuatro metros, dos cabezas, y garras gigantescas. ¿Tiene remedio esto que me pasa?" El psicólogo responde: "Sí, sí que tiene remedio, pero el tratamiento va a durar dos años, le va a costar más de seis mil euros, y es posible que tenga que tomar medicación que le vuelva impotente". El hombre contesta: "Pues déjelo doctor, que ya voy yo a casa y me hago amigo del monstruo".

Si el tratamiento es peor que la enfermedad... Si vamos a salir de la la crisis a costa de convertirnos en el destino turístico de Europa, en un país atractivo para inversores por nuestros bajos salarios y largas jornadas, si vamos a ganar menos y encima nos van a quitar la Sanidad, la Educación... Sí, estamos saliendo de la crisis... Y nos estamos metiendo en un lugar peor.

Pero, repito: al contrario de lo que piensa el Gobierno, ¿EXISTE OTRA VÍA, OTRA ALTERNATIVA?






Siempre hay otra alternativa. Y en este caso, es la del pueblo. El barrio de Gamonal de Burgos ha demostrado con su pequeña revolución que la soberanía recae en ellos, en nosotros. No sólo han conseguido paralizar unas obras que no quería la amplia mayoría del barrio, sino que siguen, después de su victoria, reuniéndose y batallando porque quieren que los 8 millones de euros que se iban a destinar al bulevar, se inviertan en lo que ellos digan, porque ellos mejor que nadie saben de las necesidades de su barrio, y porque es su dinero, son sus impuestos, y ellos, y no otros, deben decidir.

Ojalá hubiera un Gamonal en cada barrio de España. Y, de hecho, Gamonal ha recibido apoyos desde muchos lugares de España: lo puedes ver aquí. Y además, por otra parte, se vislumbran iniciativas populares esperanzadoras: el partido X, las marchas de la dignidad que confluirán en Madrid el 22 de Marzo, la iniciativa "Podemos" de Pablo Iglesias, que se plantea presentarse a las elecciones europeas...

Iniciativas, ¿esperanzadoras? No sé... Partido X por un lado, "Podemos" por otro, que se suman al Frente Cívico, al 15 M, otra marcha más, quizá un nuevo "asedio" al Congreso...

Todo suma, ¿o divide?

Si queremos ganar, si queremos alcanzar nuestros objetivos de justicia social, Gamonal nos ha dado el ejemplo, tenemos que actuar tan unidos como este barrio obrero lo ha estado, como cualquier barrio obrero de España siempre debería estarlo.

Gamonal nos ha mostrado que los sueños se pueden cumplir. Con unión, con lucha, con valentía y coraje. Somos pueblo, somos la alternativa. Seamos Gamonal.

domingo, 5 de enero de 2014

UN MUNDO MONSTRUOSO

Últimamente, y no tan últimamente, estamos viendo noticias que nos dan una mayor precisión del calado moral de los empresarios y banqueros (los dirigentes de este país, al fin y al cabo).

Ya sabíamos que los directivos de las cajas de ahorro se subieron descaradamente el sueldo durante la crisis, cuando los beneficios bajaban, y antes de que finalmente quebrasen.

Ahora también sabemos: que Miguel Blesa, ex presidente de Caja Madrid, no invirtió apenas en preferentes cuando desde su Caja se vendía como un producto prioritario (la noticia aquí), que los directivos de Pescanova se subieron el sueldo un 23% justo antes de la quiebra (aquí), y que Jose Manuel Loureda, ex presidente de Sacyr y miembro actual de su cúpula directiva, vendió 2,87 millones de acciones antes de que se anunciara la paralización de las obras del canal de Panamá.(aquí).

Después de leer esto, creo saber lo que os estáis preguntando la mayoría de vosotros... ¿¿¿Pero qué coño le pasa a esta gente???

Os expondré mi teoría sobre el asunto:

Para llegar a ser presidente de una caja de ahorros o de una constructora, o directivo de una gran empresa, hace falta, sí, enchufes, contactos, todo eso, pero también trabajar mucho. Mucho, mucho. Yo estoy seguro de que gente como Rato, Blesa, Loureda, Diaz Ferrán, Bárcenas y compañía y un largo etcétera, además de malos gestores, corruptos y unos inmorales, son también muy trabajadores. Y habrán trabajado mejor o peor a lo largo de su carrera, con mayor o menor esfuerzo, pero horas, seguro que han tenido que dedicar muchas, muchísimas horas, a desgastar el sillón de tela cara de su despacho. Y eso supone un sacrificio. De tiempo. De tiempo con tus amigos, con tu familia, contigo mismo para dedicarlo al crecimiento personal... ¿Sacrificios a cambio de qué? De dinero. 

Estamos hablando, en definitiva, de que los directivos, los banqueros, los grandes empresarios, y muchos políticos también, han llegado donde han llegado (además de por enchufes, contactos... que sí) porque querían ganar mucho dinero. Y ahí están. Ganándolo. La mayoría de las veces, a nuestra costa.  Estamos hablando, al fin y al cabo, de que estamos dirigidos, que las decisiones que nos afectan a todos, las toman una serie de tipos cuyo valor máximo dentro de su escala de valores, es el dinero. Por encima de las personas. Por encima del bien común. Por encima de la vida. Así que no es raro, no debería sorprendernos, leer noticias como las anteriores, porque dentro de la escala de valores que rige su forma de actuar, es lo coherente. Porque a ellos les da igual el sufrimiento humano, sólo les importa, ¿el qué?, exacto: el dinero.

La solución está, pienso, en arrebatarles el poder a esta Gran Banda Organizada de Hijosdeputa, y devolvérselo a la ciudadanía. Soberanía Popular Real. Todos los ciudadanos no podemos gobernar, estoy de acuerdo, sería harto complicado. Pero el poder es nuestro (si lo recuperamos), y nuestra la capacidad de delegarlo en personas (y no monstruos) que actúen como representantes del pueblo, y que sean personas competentes, trabajadoras, honradas, éticas, e inteligentes racional y emocionalmente. Personas con empatía, y no psicópatas.

Así, quizá el día que dejen de gobernarnos tipos con traje y corbata y empiecen a hacerlo niñas que se juegan la vida por sus iguales, este mundo deje de ser, un mundo monstruoso.

lunes, 9 de diciembre de 2013

El brazo armado

Hace pocos días, el 5 de Diciembre de 2013, nos dejaba Nelson Mandela, una de las figuras contemporáneas más queridas, un símbolo de lucha y paz.

Lucha y paz. Que conceptos tan contradictorios, ¿verdad? 

Y sin embargo pueden ir unidos. Madiba (así se conoce a Mandela en su país, Sudáfrica), es el más claro ejemplo: recibió el Nobel de la paz por su labor frente al apartheid pese a que fue el líder del MK, el brazo armado del Congreso Nacional Africano (su partido), y estuvo veintisiete años en la cárcel. El brazo armado...

Violencia y paz... ¿pueden ir unidas?

Vamos a poner todas las cartas sobre la mesa para no ser demagógicos. Bien es verdad que Mandela fue condenado por sabotaje y otros cargos (nunca de sangre) por su labor al frente del MK (aunque éste después, con Mandela ya en la cárcel, sí que llevó a cabo atentados con civiles muertos). Bien es verdad que la situación que motivó en Sudáfrica el cambio a la no violencia por parte del CNA era cruda, muy cruda...

Pero, ¿no lo es en España? O en el resto del mundo. ¿No nos deprimimos o estresamos porque no tenemos trabajo o tememos perderlo o no sabemos cómo pagar las facturas o conseguir dar de comer a nuestros hijos? ¿No ha llevado esta situación, en sus niveles más extremos, a que muchas personas se hayan quitado ya la vida? ¿No es esa una forma de matar? ¿No mueren acaso todos los días niños en África por la hambruna? Y mientras aguantamos todo eso, ¿no hay personas en España y el mundo que viven con mucho más de lo que necesitan? ¿Y acaso algunas de esas personas no utilizan su poder económico y sus influencias para crear políticas que les benefician a ellos en detrimento de los más desfavorecidos? ¿Nos estamos sufriendo nosotros también nuestro propio apartheid? ¿Es raro pensar en defendernos del ataque por sistema, del saqueo constante, y del ensanchamiento progresivo entre las capas bajas y la pequeña élite dominante?

Es raro creer que haya gente que ate una soga a su cuello y que todavía no haya salido nadie con un arma en la mano y dirigiéndola contra un político, un banquero, un gran empresario, un especulador, un broker, o un lobbista. 

Quizá lo único que nos falte para dar ese paso, sea un líder...

viernes, 6 de diciembre de 2013

Yo celebro

Hoy se celebra el día en el que unos tipos hicieron creer a las personas que le estaban dando el poder a la ciudadanía cuando en realidad se estaban blindado para asegurarse que nadie les quitaba el poder.

Hoy se celebra el día en el que nos dijeron que los valores superiores de nuestra sociedad eran la igualdad, la libertad, la justicia y el pluralismo político, justamente para que cuando protestaramos porque no teníamos ni igualdad, ni libertad, ni justicia, ni pluralismo político, pudieran rebatirnos: "No, mira, si lo pone aquí, en este papelito..."

Hoy se celebra el día del derecho al trabajo. Ya...

Hoy se celebra el día del derecho a la vivienda. Claro...

Y el derecho a la sanidad, a la educación... Por supuesto.

Hoy, yo, David Salinas España, nacido en 1980, manifiesto que no celebro el día de la Constitución, ya que no he vivido un sólo día de mi vida en una democracia real, y que el texto de la Constitución actual es una farsa, es ilegítimo, es la coartada que usan nuestros gobernantes para controlarnos y reprimirnos bajo el auspicio del verdadero sistema: la dictadura encubierta.

Yo, hoy, celebro que vivo en un sistema corrupto que funciona como una maquinaria que roba a los pobres para dárselo a los ricos.

Feliz día de la corrupción a todos.





Ojalá algún día, ojalá pronto, podamos celebrar el derrocamiento de este sistema desigual, autoritario, injusto y bipartidista.

Eso sí merecerá una auténtica celebración.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Algo va mal

Algo no va bien en el mundo cuando más de mil millones de seres humanos viven con menos de un dólar al día y el 20% de la población mundial acapara el 90% de las riquezas. Son datos reales.

Algo no va bien en España cuando, según un estudio reciente, somos el país de la Eurozona en el que más han aumentado la desigualdades y donde más crecen las diferencias entre ricos y pobres. Eso además acompañado de (y si no ver enlace) un aumento importante de beneficios en las empresas del IBEX 35 (las más fuertes de España), sin que haya redundado en una bajada significativa del paro, que sigue estando en torno a los 6 millones de personas sin trabajo. No olvidemos que la mayor parte de los puestos de trabajo surgen de las pequeñas y medianas empresas, a las que no creo les vaya tan bien como a las del IBEX.

Bien, a partir de aquí podemos seguir pensando que la crisis, que qué malita está la cosa, que si no hay dinero para ná. Y que una distribución más igualitaria de los sueldos, los recursos y el trabajo no iba a servir de gran cosa. Puedes seguir pensando que el problema es que no hay dinero, no que esté mal repartido. O puedes quemarte a lo bonzo para reclamar dignidad. O ahorcarte antes de que vengan a desahuciarte. O simplemente, ya que no van a desahuciarte y tu dignidad no te importa demasiado, puedes seguir viviendo tu vida exactamente igual que la estabas viviendo antes de leerme. ¿Qué te proponías hacer justo antes de meterte en este blog? Hazlo.Sal de aquí. Seguro que ya te estoy entreteniendo demasiado...

O puedes seguir leyendo un poco más. Porque aunque no estés a punto de ser desahuciado, ni lleves mucho tiempo en el paro, ni te sea muy complicado llegar a fin de mes, quizá lo que estás a punto de leer te resulte interesante.

Eduardo Punset comenta en su libro, El viaje a la felicidad, que lo que provoca una percepción negativa de satisfacción personal (es decir, infelicidad) no es tanto el vivir en la pobreza (que lógicamente también) como vivir en una sociedad desigual, en la que yo soy pobre, pero hay otros que son muy, muy ricos. Podemos pensar que esto está relacionado con la propia psique del ser humano, "obligado" a compararse perpétuamente, condenado por su naturaleza al pecado de la envidia. Pero no, yo no lo interpretaría como envidia; envidiar al que más tiene, a los que les ha ido bien en la vida porque a mí no me ha ido igual. No, yo lo veo más como anhelo de justicia. Porque, y si no vuelve a leer los datos del principio de este artículo, ¿acaso crees que vivimos en una sociedad justa? ¿Acaso cree que debemos envidiar al 20% de la población que ostenta el 90% de las riquezas porque a ellos les ha ído rematadamente bien, o quizá deberíamos preguntarles "qué tanto bien habéis hecho por el mundo para recibir tanto a cambio"?

La injusticia nos ataca a casi  todos desde todas partes. A desempleados y trabajadores, a personas de clase baja o media. Desde la televisión, desde nuestras empresas, o desde el portal cuando vemos a un conciudadano rebuscando en el cubo de la basura. Todos los días. La injusticia es percepción negativa de nuestra satisfacción personal, es estrés amartilleándote en el cerebro a cada instante, avisándote, aunque tú quieras ignorarle (como lo han hecho los que no siguieron leyendo cuando les invité a salir de mi blog), de que algo va mal dentro de ti. La injusticia es infelicidad, y acaba convirtiéndose en muerte, en depresión y ansiedad primero, en cáncer y enfermedades coronarias después.

Vivas mejor o peor, reclamar un mundo más justo, mas igualitario, más repartido, es cosa de todos, porque vivir en un mundo injusto afecta a tu salud, y por tanto a tu calidad de vida, aún incluso cuando la injusticia no te toca (o te oprime, o te arrasa) tan directamente como quizá piensas. Y me da igual cómo lo hagas, si es firmando una petición en internet, o yendo a una manifestación, o cambiándote a la banca ética, o creando una cooperativa ecológica, o incluso debatiendo en un parlamento. Hasta escribiendo en un blog. Pero hazlo, ¡maldita sea!, hazlo. No te quedes quieto, no mires para otro lado, no digas "Bah, es que la cosa está muy mala".

Porque si es así como finalmente acabas actuando, entonces te lo digo muy en serio, algo va mal dentro de ti. Y amigo, amiga, ten por seguro que te está matando.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Lo mejor que le puede pasar a España es que se hunda España

Soy uno de los muchos españoles (sí, porque seguro que fuímos muchos) que se alegró de que Madrid cayerá en la primera fase de la elección de las Olimpiadas.

Y es que ni impulso económico, ni trabajo, ni polla... Si queréis crear empleo, dejaros de Jueguecitos, que no está el horno para bollos, e invertid directamente en creación de empleo, y no en unas posibles Olimpiadas que de celebrarse podrían generar no sé cuántos puestos de trabajo no sé dónde... ¡Queremos trabajo AQUÍ Y AHORA!

Y es que siguen tomándonos el pelo, los hijos de puta...

Pero es que además, lo peor que le puede pasar a este país es que (y atención a los entrecomillados) empecemos a "salir de la crisis", que se inicie la "recuperación económica"... Es decir, que comiencen a sacar algunos "datos positivos" que disfracen la cruda realidad: que estamos como el culo, que vamos a seguir estando como el culo y que cuando "dejemos" de estar como el culo seguiremos estando como el culo.

Ante un escenario en el que nos conformemos para "salir de la crisis" con los recortes, la reforma laboral que coloca al trabajador en una situación de semiesclavitud, y el aumento de la desigualdad social y la progresiva desaparición de la clase media, yo prefiero, mil veces antes, que este país vaya a peor y que se hunda, que caiga en bancarrota, que se arruine, que nos ahogemos en nuestra propia miseria fruto de la vergüenza de ser una nación enfermizamente pasiva e irresponsable.

Esto es lo mejor que le puede pasar a España, y al mundo. Porque este sistema está caduco, este sistema es injusto y este sistema ya no sirve, pero parece ser que hasta que no toquemos fondo no nos vamos a enterar de la imperiante necesidad de cambiar de paradigma. Porque probablemente la única forma de que este pueblo reaccione es tragando mucha más mierda, hasta que ya no nos quepa más. Y resulta que ese es el único ente que puede salvarnos: el pueblo, nosotros mismos. Y no Rajoy, ni Zapatero, ni la Merkel, ni mucho menos Cobi 2. 

Y por otra parte, ¿de verdad somos tan gilipollas como para pensar que nos iban a dar unas Olimpiadas con la Botella representándonos? ¿Qué nos hemos creído, que el resto del mundo es tan tonto como nosotros? Tenemos a una alcaldesa de la capital de España que no fue elegida por los votantes, tenemos una alcaldesa que tiempo ha fue pillada yendo a la peluquería en coche oficial y con escoltas y nadie levantó la voz, y tenemos una alcaldesa que porque nadie levantó la voz ahora nos ha convertido en el hamerreír del mundo entero. Tenemos lo que nos merecemos.

Y no tenemos olimpiadas. ¡Ole, ole, y ole!